sábado, 19 de enero de 2008

La feed de mi vida (beta)

Desde hace ya algunos meses había jugado un poco con la idea de generar una feed que mantenga un registro de todas las actividades más o menos relevantes que realizo en línea. Incluso con Héctor habíamos discutido la posibilidad de implementar bien esta idea en un sitio web. Así que bueno, después de un rato de ociosidad, me dediqué a crear el primer prototipo de la feed de mi vida.

Más que para presumirla como algo realmente interesante (que quizá no lo sea) o útil (que quizá nunca lo llegue a ser), la idea de este post es platicar un poco el cómo está implementada esta feed, y los problemas técnicos principales que tuve que enfrentar para realizarla. Y pues saber también así si es que ustedes tienen comentarios o sugerencias al respecto.

El contenido se comienza a generar cuando Juan se sienta frente a su computadora y realiza actividades cómo postear algo en el blog, subir fotos en Picasa o Flickr, perder el tiempo en StumbleUpon, etc. Y cada uno de éstos sitios genera feeds individuales registrando las actividades que Juan realiza.

Luego cada uno de los feeds individuales son procesados por pequeños programas en Pipes de Yahoo! para cambiar el contenido de cada elemento por textitos informativos del estilo:
 Juan posted a new blog entry: I died in a blogging accident
Luego, usando Google Reader, me subscribo a todas estas feeds modificadas y las agrupo en un folder ‘mylife’ que también hago público. Esto genera una página web así como la dichosa RSS feed de mi vida.

Finalmente, para generar una página web más concisa al estilo de las feeds de noticias en Facebook, yo re-proceso estáticamente la feed generada por Google (usando un pequeño script en Perl) para crear el resultado final que les mostré al inicio del post en la feed de mi vida. Ta ran!

Y aunque esto no suena terriblemente complicado (por supuesto tampoco trivial), si hay muchos detallitos que tendieron a complicar el proceso.

Primero, contrario a lo que esperaba, modificar los feeds en Pipes resultó ser un poco rebuscado. Mandando al traste las promesas de XML sobre interoperabilidad y facilidad para intercambiar información entre aplicaciones, al final tengo que terminar hackeando y scrapeando los datos usando expresiones regulares para obtener el resultado deseado. Parte es culpa de Pipes que tiene limitadas capacidades para manipular las entradas, parte es culpa de los generadores de las feeds que no siempre ponen todos los datos accesibles de la mejor manera.

El segundo problema es integrar todas las feeds. Aunque Pipes tiene un operador para combinar varias feeds, el problema es que al final no se pueden ordenar correctamente las entradas ya que muchas de las feeds originales, notablemente StumbleUpon, no incluyen la fecha en que el elemento fue publicado. Otro problema fue con mi lista de favoritos de Flickr, ya que la feed generada incluye la fecha en que el autor original subió la foto, pero no la fecha en que yo la marqué como favorita.

Para resolver este problema fue que tuve que meter en la ecuación a Google Reader. Éste es quien se encarga de recopilar todas las feeds y de ordenar las entradas apropiadamente según fueron siendo publicadas. Esto lo pueden hacer ya que sus servidores mantienen una lista de las entradas que ya fueron ‘vistas’ y la actualizan constantemente agregando las ‘nuevas’ entradas frente a las anteriores.

Finalmente, dado que no encontré ningún servicio en linea que me permitiera (de una manera conveniente) generar y personalizar una página HTML a partir de una feed, este último paso lo tuve que realizar con un script de Perl que, medio manualmente, tengo que ejecutar de cuando en cuando para actualizar la página que despliega la feed de mi vida en internet.

También con un procedimiento medio hackeoso tengo traducir el texto unicode utf8 que genera Google (y que viene arrastrado de las fuentes originales) al Latin-1 que es el único que me permite mi chafa servidor (que me sigo ‘robando’ de la uni de Manchester).

Mi solución no me termina de agradar ya que, de nuevo en contra de todo lo que promete la nueva ‘Web 2.0’, está llena de parches que la hacen muy frágil y poco escalable. Flickr, por ejemplo, decidió hace unos días cambiar ligeramente el formato de sus feeds (movieron el contenido de cada entrada de ‘description’ a ‘content.encoded’), rompiendo mi filtro en Pipes y haciendo crashear mi script de Perl.

Una implementación ‘decente’, por supuesto, no utilizaría Pipes ni Google Reader. Se tendrían que implementar seguramente las funciones que uso de estos servicios en Perl o PHP, y tener corriendo la aplicación en algún servidor. Los problemas, sin embargo, de la falta de uniformidad de las fuentes, y el hecho de que finalmente hay que estar creando filtros ‘ad-hoc’ (y frágiles) para cada fuente, me parecen sin embargo más difíciles de superar.

¿Algunos comentarios o sugerencias?

lunes, 14 de enero de 2008

How to lose your time in 10 ways

¿No tienes nada que hacer? O, peor aún, ¿mucho trabajo pendiente pero pocas ganas de hacerlo? He aquí una lista con mis 10 mejores consejos procrastinadores ordenados según el tiempo que me suelen hacer perder.

10. Visita Wikipedia. Empieza por el espectro electromagnético, y su relación con los hoyos negros, que suelen aparecer en obras de ciencia ficción, junto con robots y cyborgs, como el interpretado por Schwarzenegger, quien dice conocer el secreto del matrimonio, lo que nos lleva al artículo más visitado en Wikipedia. Si, esa cadena de artículos en realidad existe. Creo que ya todos sabemos cuál es el problema con Wikipedia.

9. Checa videos en YouTube. Ésta es, de mis manías, seguramente la más ‘normal’ de todas. Navegando de un video a otro relacionado es una de las formas más eficientes de perder el tiempo. Mi canal favorito es, sin lugar a dudas, el de Happy Slip. Mantengo también una pequeña lista con algunos de mis videos favoritos.

8. Escribe tus propósitos en 43things. Éste es un pequeño sitio que recientemente me encontré. Una de las primeras ociosidades es navegar a través de la nube de propósitos que otras personas se han hecho, para luego construir tu propia lista. No terriblemente interesante, pero ésta es mi lista de cosas que yo quiero hacer. ¿Tienes sugerencias para otras empresas o personas? Consulta entonces should do this o igual mi lista de sugerencias.

7. Lee noticias para nerds. Slashdot sigue siendo uno de mis sitios favoritos para enterarme de noticias sobre el mundo de la tecnología. Las discusiones suelen ser muy divertidas, y un sitio genial para enterarte de la opinión de la comunidad geek al respecto de temas de actualidad. Muy recomendado suscribirse y subir el filtro de comentarios a nivel 4 o 5.

6. Consulta sitios como Digg y Reddit donde el contenido es generado por la la comunidad. Puedes empezar simplemente visitando los sitios para encontrar interesantes sitios en los cuales perder el tiempo. El siguiente paso es suscribirse para votar por los sitios que te gusten e influenciar cuales de ellos llegan a la página principal.

5. Mira fotos en Flickr. Es increíble el tiempo que puedo perder viendo fotos en Flickr gracias a su interestingness. Es tanto mi ocio que llegué a crear un gadget para iGoogle (discutido abajo) que te muestra una selección aleatoria de fotos interesantes de Flickr. Para darse una idea de las cosas que me suelo encontrar, mantengo una lista con mis fotos favoritas (mostradas también a la derecha en este blog).

4. Dale click al botón procrastinador. StumbleUpon es la receta infalible para ponerte a perder el tiempo. ¿No tienes ganas de hacer nada, y te da incluso flojera ir a buscar algo en que perder el tiempo? Con un sólo click, StumbleUpon te lleva a una página al azar que puede ser interesante para ti. Diciendo si te gustó o no la página que te apareció, vas entrenando al sistema para que las sugerencias sean cada ves más acertadas a tus gustos. Precaución esto es altamente adictivo, si no me creen dense una idea idea del tiempo que he perdido aquí.

3. Suscríbete a web comics. Según tu gusto no te deberá ser difícil encontrar comics para seguir y con los cuales perder el tiempo. Yo estoy leyendo actualmente: xkcd, PhD Comics, Miscellanea (feed), Sinfest (feed), y Cyanide and Happiness (feed). En periodo de prueba tengo también a Cectic, Rusell's Teapot y Decorum. Las feeds entre paréntesis son versiones no oficiales, use at your own risk.

2. Tantas posibles distracciones requieren de una buena organización. En iGoogle puedes agregar convenientes gadgets o feeds para, en un solo lugar, poder dar una mirada rápida a todos tus posibles distractores para el día. Algunos gadgets que recomiendo son, además del mio de Flickr (obvio), el de Digg, Google Hot Trends, y Astronomy Picture of the Day. Por otra parte, para seguir los blogs y comics, lo mejor es Google Reader, que tiene también su gadget.

1. Socializa en Facebook. Hoy en día el primer lugar al que acudo para perder el tiempo es sin lugar a dudas Facebook. Definitivamente el factor social es importante, compartir fotos, notas y regalos con los amigos, así como enterarse rápidamente de lo que hace cada quién es de lo más interesante del sitio. Sin embargo debo de reconocer también que otro factor adictivo para mi es estar taggeando a la gente en las fotos :-$.

Así que bueno, ahí está mi lista. Espero no haberles dañado irreparablemente su vida. Sugerencias y comentarios sobre más formas de perder el tiempo son ¡absolutamente bienvenidas!

I died in a blogging accident

Es extraño lo rápido que pueden cambiar las cosas en éste mundo moderno. Hace no más de cuatro días el bloggear era considerado como uno de los hobbies más seguros, con tan sólo 2 casos de muertes por accidentes bloggeando reportados en internet. Hoy, al momento de escribir este post, la cifra asciende según Google a más de 19,000.

Ésta es, sin lugar a dudas, una situación que nos llena a toda la comunidad bloggera de preocupación y de alarma. Se debe de poner un alto a los riesgos inminentes a los que hoy en día nos exponemos por el simple hecho de buscar compartir aquello que nos motiva en la vida, por compartir nuestras experiencias, por mostrar nuestra habilidad en el uso del lenguaje, y por publicar siempre interesantes y profundos artículos. Toda la comunidad de bloggeros debemos de unirnos, exigir que se nos garantice una mayor seguridad, y que nunc..$%/#¡#rf!{|Zx!@.. aghhh... $@£%\>??... NO CARRIER

jueves, 10 de enero de 2008

Pay It Backward

Ok. I've done it. I've finally decided to block the FunWall and Super Wall applications on Facebook. Why? Because of the stupid Forward!! button.

In the web of the 21st century there is really no need to forward messages anymore. You really don't need to get 256 copies of the Montimer bear from all of your friends who somehow found it as a ‘cute’ idea. Have you got an interesting video or a somewhat funny chain letter? Please do not click forward! There is a better solution to share it with your friends: think backwards.

You do not need to spam all of your friends with SuperFun annoying messages, instead post it to your own profile. We, your friends, will get notifications of your posted entries, and we can also visit your profile to see everything that you wanted to share. And this works like a charm on Facebook.

Found a cool video on YouTube and you want to share it? Copy the link of the page with the video, then go to Facebook and click on Posted Items. Paste the link on the Post a link text box and then click on Post. Yep, it's that easy. You can also post links to photos or to any other web page that you might want to share.


Have seen an interesting item posted by some friend and you feel the urge to forward?? You don't need to! Go to your friend's posted items and click on the nifty Share button to re-post it to your profile. Now your friends will also see the posted item, and your common friends won't be drown under tons of duplicates. You can still have viral fun, but without having to annoy all of your friends in the process!

domingo, 30 de diciembre de 2007

La vida de mis sueños

«Necesito que tengas el reporte listo en una hora». ¿El reporte? ¿Pero no lo acabo de entregar hace ...? «Llegaron nuevos datos, hay que volver a correr las pruebas». Un sujeto vestido de corbata pasa caminando frente a mi escritorio, deja sobre él varios documentos y se sigue de largo. Doy una mirada, los papeles son ilegibles, parecen estar llenos sólo de números y de más trabajo por hacer. Resignado los tomo en mis manos y me dispongo a comenzar. En ese instante una mujer se acerca desde la otra dirección. «El cliente pidió unos cambios a la presentación, tienes que ...». ¿Cambios? ¿En este momento? Pero ... Y una nueva voz interrumpe mis pensamientos. «No olvides fotocopiar las fichas técnicas de ...». ¿Fichas téc...? Más personas se acercan a mi escritorio. «Aquí están las especificaciones del producto ...». La pila de documentos frente a mi crece sin control de una manera ridícula, como si fuera una caricatura. Copias, reportes, cartas, memorandos. Luego se comienza a formar otra pila, y otra más. Las voces se hacen también ininteligibles: «... tienes que ...», «Hay unos nuevos ...», «... es urgente».

La alarma del despertador me despierta. Todo había sido un sueño, aunque tampoco demasiado alejado de la realidad. Miro el reloj, 7:04am, llevaba ya un rato sonando la alarma. Me levanto de la cama y comienzo la misma rutina que me ha atrapado ya por varios años. Me baño, me visto, desayuno un plato de cereal, me lavo los dientes, me ajusto la corbata, tomo mi portafolios y salgo de la casa. Antes de llegar a la oficina paso, también como siempre, a Starbucks. Es el punto más interesante de mi día.

Si existe algún motivo que por el cuál me levante todos los días, y por el cual he podido aguantar esta clase de vida hasta el día de hoy, debe de ser por ella. ‘Suzie’ dice su gafete. Cabello corto dorado, sus ojos azules, la cara redonda y con rasgos finos, la sonrisa más hermosa que jamás he visto en ninguna otra mujer. «Muy buenos días. ¿Qué le puedo servir hoy?». «Capuchino. Grande.», las únicas dos palabra que logran salir de mi boca. «Claro que sí, con mucho gusto. Son dos noventa y cinco. En la barra le entregan su bebida». Y así es como termina, el momento más emocionante de todo mi día.

Finalmente llego al trabajo, una colección inmensa de pequeños cubículos. Cada uno con su computadora y una persona sentada frente a ella. Como zombies, domesticados, cada quién haciendo su trabajo sin hacer preguntas. A veces imagino a la empresa como un gran monstruo que funciona de manera independiente y sin dirección humana, su único objetivo es inventarnos tareas y trabajos que sirvan para darnos la ilusión de que nuestra vida en realidad tiene algún propósito.

El día pasa, aburrido, como todos. Transfiriendo documentos y reportes de una pila de papeles a otra. En la noche llego a casa. Pongo agua a hervir para preparar unos pot noodles. Me siento frente a la televisión y voy cambiando de canales mientras como mis fideos. Finalmente encuentro una película vieja, aburrida, de los sesentas, parece. No hay mucho más que ver, así que decido dejar ese canal. El sueño finalmente me vence y me quedo dormido.

Cuando abro los ojos tardo un momento en reconocer donde estoy. Es mi cuarto. Anoche debí de haber olvidado poner la alarma. Trato de mirar la hora en el reloj pero no logro distinguir los números, sólo se ven unas manchas luminosas rojas. Estoy muy cansado. Me levanto de cualquier modo y, como todas las mañanas, me dirijo al baño para comenzar con mi rutina. Bajo a la cocina, me sirvo un plato de cereal. Lo miro, decido que esta vez no quiero un plato de cereal.

Me encuentro entonces en Starbucks. Veo a Suzie, parada en el mostrador, regalándome una sonrisa, como siempre. «Muy buenos días. ¿Qué le puedo servir hoy?». «¿Tu sonrisa? Me encanta tu sonrisa. ¿Me la puedo llevar?». No puedo explicar de donde salieron estas palabras. Sus mejillas se tornaron rojizas y no pudo evitar el sonreír aún más. «Te he visto aquí, preciosa, todas las mañanas. Y, después de tantos días, tendrás que disculparme, no he podido evitar el haberme enamorado de ti». Sus ojos brillaban. «No lo puedo creer. Llevo días esperando a que me hablaras. He notado como me miras, tenía curiosidad de conocerte, ¿por qué tardaste tanto?». La invité a salir y ella aceptó con gusto. Es increíble. Todo este tiempo, secretamente enamorado de ella, y lo único que tenía que hacer era hablarle.

En la tarde fuimos a comer juntos y platicamos largamente mientras caminamos por los muelles. El cielo estaba extrañamente despejado y con un tono rojizo encantador que se reflejaba también en el agua de los canales. Me platicó que ella no era de la ciudad, que había venido a la universidad a estudiar artes y que trabajaba en el café para poder completar el pago de sus estudios. Me habló de pintores y de artistas. Me dijo que le encantaba la fotografía. ¡Qué gran coincidencia! ¡Yo adoro también la fotografía!

Los pasos nos llevaron finalmente a la puerta de mi casa. «¿Quieres pasar?». Acompañado de una sonrisa contestó, «Por supuesto que sí». Nos miramos a los ojos uno al otro, y nos tomamos de las manos. Justo en ese instante, sonó el despertador.

No lo puedo creer, ¿todo fue un sueño? Miré el reloj, las 7 de la mañana. Por supuesto que fue un sueño. En la realidad eso nunca me podría pasar. Que una mujer tan hermosa como ella se interesara y enamorara así de mí. Imposible. Bienvenido a la realidad. Comienzo entonces con mi rutina usual. Me baño, me visto, desayuno un plato de cereal, me lavo los dientes, me ajusto la corbata, tomo mi portafolios y salgo de la casa. En el camino a Starbucks voy recordando los sucesos de mi sueño, y no puedo evitar fantasear con la idea de intentarlo, de hablar con ella. ¿Por qué no?, quizá mi sueño es en realidad una señal.

Entro a Starbucks y veo a Suzie en el mostrador. Hay más gente en la fila delante de mí. Espero, un poco ansioso, pero procurando aparentar serenidad. Finalmente llega mi turno. «Muy buenos días. ¿Qué le puedo servir hoy?». «Capuchino». Idiota. «Grande». Anda, díselo. «Tus dientes». Estúpido. «Sonrisa, digo. Me gustas. Tu, sonrisa». El cliente delante de mi no pudo evitar soltar una carcajada. Suzie misma trató de evitarlo pero tampoco no pudo contener una pequeña risita. «Gracias, que bonito, pero tengo novio. Son dos noventa y cinco. En la barra ...». No pude aguantar la vergüenza, tuve que salir huyendo, mientras escuchaba detrás de mi las risas y carcajadas.

Pasé todo el día tratando de ignorar el incidente, pero fracasando miserablemente. Soy un estúpido. Pero, ¿a quién se le ocurre? Yo, con una mujer como ella. ¡Sólo en mis sueños! Así paso otro día aburrido de trabajo, cenando algo aburrido e instantáneo en casa mientras veía un programa aburrido en la televisión. Hasta que me quedé dormido.

Esta ves lo que me despertó fue el timbre de la puerta. ¿Qué hora es esta? Aún con los ojos entre cerrados bajé a abrir. «Anoche te fuiste y me dejaste aquí afuera, eso no fue muy cortés de tu parte». ¿Suzie? «¿De qué hablas? ¿Vienes a para seguirte burlando de mí? Tengo novio, ja ja. Pero qué bonito, eres un encanto, gracias. ¿No fue eso ya suficiente?». «¿Novio? Bueno, si, estaba saliendo con alguien, pero eso fue hace mucho. Antes de conocerte. Anda, ¿no me habías invitado a entrar a tu casa?». Sin poder hacer nada ella se lanza a mis brazos, me abraza, y me comienza a besar. «Te amo», me susurra al oído, «quiero estar contigo». Yo no puedo entender lo que está pasando. Aunque, dadas las circunstancias, tampoco tengo mucho interés por entender.

Con mis manos sobre su blusa le comienzo a acariciar la espalda, mientras correspondo sus besos y sigo saboreando sus labios. Mis manos la recorren y descubren que su cuerpo es como el de una diosa, me encuentro fascinado con la forma de sus caderas. Ella me acaricia también, con sus manos toca mi cara y mi cabello, sin despegar un solo instante sus labios de los mios. Ni siquiera puedo recordar la última vez que estuve así con una mujer. Finalmente, mis manos se atreven y comienzan a buscar la piel por debajo de su blusa. En mi vida habían estado mis manos en contacto con algo tan suave y delicado. Mis labios se despiden de su boca y comienzan, poco a poco, a recorrer su rostro, sus mejillas, los lóbulos de sus oídos, regresan por sus mejillas y comienzan a bajar por su cuello. Escucho salir un suspiro de su boca, y como se agita su respiración cuando de su cuello sigo bajando hacia su pecho. Con sus manos acaricia mi cuello y mi espalda, me aprieta un poco tratando de sentirme más cerca de ella.

«¿Te estorba algo?». Me dice al notar que yo sigo buscando rincones de piel sobre el cuello de su blusa. La toma entre manos y la hace pasar por encima de su cabeza. Ésto debe de ser la definición de belleza. Después de admirar su cuerpo y no evitar soltar una sonrisa, mis labios regresan pronto a besar su pecho mientras, con mis manos sobre su espalda, me disponía a desabrochar su sostén. Su respiración continuaba agitada, y se agravaba aún más cuando, por casualidad, uno de mis brazos pasaba rozando alguno de sus pechos. Pocas cosas me pueden excitar tanto como ver sus reacciones a mis caricias. Sus pechos eran hermosos, grandes, firmes, redondos. Con las puntas de mis dedos pasaba rozando uno de ellos, casi sin tocarlo, mientras que con mis labios, levemente humedecidos, besaba al otro. Entreabriendo un poco más mi boca dejé salir a mi lengua para rozar a uno de sus pezones que, en este momento, se encontraba ya completamente firme.

Así continuamos desvistiéndonos, mientras nos recostamos también en la cama. Su piel era perfecta. Con manos y labios resumí mi tarea de hacerle el amor a todo su cuerpo. Recorriendo y acariciando cada uno de sus rincones. Sus brazos, sus pechos, su abdomen, sus piernas. Sus piernas eran hermosas. También, de cuando en cuando, en el ir y venir de mis manos sobre su cuerpo, accidentalmente pasaban rozando su entrepierna, haciéndole estremecer así todo su cuerpo. Con besos continúo recorriendo su cuerpo de regreso, ahora sus piernas, luego su abdomen y pechos, para terminar recostado junto a ella besando su rostro y sus labios. Sus ojos azules brillaron como dos grandes perlas fijadas en mi rostro, mientras que una enorme sonrisa se dibujaba en el suyo. «Te quiero sentir dentro de mi».

Hicimos el amor deliciosamente. Y, aún después de terminar, pasamos horas despiertos. Abrazando nuestros cuerpos desnudos, platicando de un sin número de cosas. Ella me habló de su familia, de sus estudios, de sus metas y de sus ideales. Sin lugar a dudas una persona llena de sueños, ilusiones y, sobre todo, de muchas energías y ganas de conseguirlos. Yo tenía mucho que había perdido mis ilusiones, había llegado a esta etapa de la vida en que llegas a aceptar al mundo tal y como es. Un maldito caos, sin ningún sentido ni intención, donde tu mejor opción es pretender que todo está bien, seguir con la corriente y esperar que nadie se trate de aprovechar de ti. Sin embargo, estando junto a ella, mentí. Con emoción escuché de sus sueños e inventé también mis ilusiones propias que contar. ¡Quiero lanzarme de un paracaídas! ¡Quiero conocer nuevas ciudades! ¡Tomar muchas fotografías! ¡Adoro hacer figuras con los waffles! ¡Siempre he querido ver la aurora boreal! ¿Figuras de waffles? Hay veces que en realidad tengo muy poca imaginación.

Así pasamos toda la noche, comenzaba a amanecer y la habitación también a llenarse de un poco de luz. «Cierra los ojos», me dijo Suzie. Yo obedecí sin cuestionar. No lo podía creer, en mi vida me había sentido tan feliz, genuinamente feliz. Estaba esperando con los ojos cerrados a que ella hiciera algo, que me diera un beso, una caricia, que se yo. No pasaba nada. Ni un ruido. Nada. Finalmente abrí los ojos y me encontré allí. Solo. En mi habitación. No había nadie a mi lado. El lugar a mi lado estaba frío. Nadie había pasado la noche ahí. Pronto fue obvio lo que había sucedido, era de nuevo todo un sueño. Lo que me había despertado era la luz. Ya era tarde, pasadas de las ocho y media.

No tenía ganas de ir al trabajo. No tenía ganas de nada. Lo que quería era dormir, regresar a ese mundo de fantasía donde una mujer me amaba y donde yo era feliz. Resignado, sin embargo, me tuve que bañar, vestir e ir al trabajo. Era tarde así que decidí ni siquiera desayunar. Por supuesto tampoco fui a Starbucks, ahí no está Suzie, no mi Suzie, allí sólo se encontraba otra mujer sin sentimientos a quien le gusta burlarse de los hombres. Llegue al trabajo para encontrar una nota en mi correo pidiendo me reportara con mi jefe inmediato superior.

«Llegaste hoy tarde». «Lo siento, anoche no pude dormir muy bien y ...». «Sabes que la puntualidad es algo que valoramos mucho en ésta empresa». «Si yo estoy consciente de eso pero, ...». «No me interrumpas. Déjame terminar, tienes que entender que ...». «¡No! !Tú tiene que entender! ¡Que este trabajo me importa a mí una mierda! ¡Que lo que esta empresa valore me preocupa lo mismo que un carajo! ¡Que tú a mi me pareces un arrogante estúpido, qué no tienes ni puta idea del trabajo que hacemos aquí! ¡Y que si ganas más que yo es porque toda tu puñetera vida te la has pasado besando los culos de los demás!». Me dí la vuelta y salí de allí.

Regresé a casa y traté de dormir, pero sin conseguirlo. Estaba yo desesperado, no sabía que hacer. Me puse unos tenis y salí a correr, tenía que cansarme para regresar rendido a casa y finalmente poder dormir. Corrí por más de tres horas sin ninguna dirección en particular, a veces sin siquiera detenerme en los cruces para ver si venía algún auto. Afortunadamente vivo en un vecindario tranquilo, de otro modo no me extrañaría el haber muerto atropellado ese mismo día. Mi mente estaba en otro lugar, con Suzie, quería regresar con ella. Quería regresar a ese mundo donde yo era feliz, donde yo hacía el amor hasta el amanecer con una hermosa mujer llena de sueños e ilusiones. Finalmente lo conseguí. Acabé fatigado y tomé un camión de regreso a casa. Tenía hambre, pero ignoré a mi estómago, en lugar de eso me dí un baño y, después, fui a recostarme para dormir.

«Ábrelos». Una dulce voz susurró a mi oído. «Abre los ojos». Es difícil describir lo primero que vi, algo sostenía ella en sus manos, algo brillante. «Es mi corazón», dijo. Dí una segunda mirada y la forma comenzó a cobrar sentido. Era un collar del cuál, en efecto, colgaba una pequeña figura en forma de corazón. «Tiene nuestros nombres escritos». Yo le creí, sin embargo debo aceptar que me fue imposible leerlos. No lograba distinguir mucho más que unas marcas borrosas. «Es muy bonito. Te amo.», continué después de una pausa, «¿Sabes? Hoy renuncié a mi trabajo». Ella me contestó en tono de broma, «¿Renunciaste? ¿Cuándo? ¿Entre que cerraste y abriste los ojos?».

Nos levantamos y preparamos juntos algo de desayunar. Ella se veía hermosa, vistiendo sólo algo de ropa interior y una camisa mía abierta por el frente. «Oye, se me ocurre una idea, podríamos hacer algo interesante ¿por qué no tomas tu cámara? podemos salir a buscar algún bello lugar donde puedas tomar fotografías, yo podría ser tu modelo». Terminó la oración con un guiño en el ojo, recargando las manos sobre sus caderas, inclinando un poco el cuerpo a la izquierda y dibujando en su rostro una de esas sonrisas que me encantan. Yo correspondí con una de mis propias sonrisas, «Es una excelente idea».

Sin mucho esfuerzo pronto encontramos un pequeño lago, rodeado de altos y frondosos árboles verdes. El cielo rojizo viste unas pocas nubes y sirve de escenario a un grupo de aves que viajan en formación dándonos la bienvenida al lugar. Los reflejos en el agua, formando ondas cuando alguna de las aves entra o sale del lago, son increíbles. Perfecto para satisfacer mi fascinación con los reflejos en las fotografías. Al fondo una cabaña de madera complementaba la vista dándole un aire de calidez y habitabilidad al lugar. Es extraño que no hubiera conocido yo antes este lugar, estando a tan sólo tres pasos de mi patio trasero.

Saqué mi cámara y no paré de tomar fotografías. Al paisaje, al lago, a la naturaleza y a mi modelo. Con algo, poca y nada de ropa. Más tarde, cuando el sol se comenzó a poner, aparecieron de inmediato la luna y las estrellas. Pareciera como si todo el universo conspirara para permitirme capturar, en un solo instante, la imagen más perfecta que pudiera ser jamás compuesta. El cuerpo desnudo de la mujer que amo, con sus ojos y sus pechos mirándome de frente. Su piel siendo bañada por la luz de la luna, las estrellas resaltando su silueta. Y todo ésto siendo visto desde el reflejo del lago.

Como el viento comenzaba a soplar más frío, decidimos buscar resguardo en la cabaña. Todo se encontraba como si hubiera sido preparado especialmente para nosotros, la chimenea encendida y un par de copas junto a una botella de vino nos esperaban sobre una mesita. Bebimos un poco y jugamos humedeciendo nuestro cuerpo con el vino para recogerlo después con la lengua. Así nos continuamos besando e hicimos lentamente el amor junto al fuego. «Ya sé que ésto no es real, que sólo eres un sueño, pero quiero pasar el resto de mi vida contigo. Quiero casarme contigo». Ella me miró a los ojos y comenzó a formar una sonrisa.

Por alguna incomprensible y estúpida razón, probablemente el hambre, entonces desperté y abrí los ojos. Estaba yo furioso. De vuelta en este miserable mundo real donde a nadie le importo y donde mi vida no tiene ningún sentido. Lleno de ira tomé mis llaves, cartera, dinero y salí corriendo de la casa. La mente se me nublaba un poco, pero mi objetivo era claro, tampoco tenía que caminar demasiado. Son sólo dos cuadras de frente y luego hay que dar vuelta a la derecha. En efecto, no mucho después llegué a mi destino. «Necesito algo para dormir. Algo fuerte».

De regreso en casa llené un baso de agua y tomé una pastilla. Respiré hondamente. Nada, no sentía yo nada, ningún efecto. Esto es ridículo. Tomé otra pastilla, y luego otra más. «¡¿Por qué no puedo dormir?!» En mi desesperación seguí tomando pastillas, una tras otra. Hasta que algo me detuvo. Un estruendo. Alguien golpeaba la puerta, fuerte e insistentemente. «¿Quién está ahí?». Nadie contestaba, pero los golpes en la puerta continuaban. Comencé a sentir algo de miedo fluyendo por mis venas. Finalmente me acerque a la puerta y, lentamente, la comencé a abrir. No había nada. Literalmente. Nada. La calle, los árboles y las casas de mis vecinos habían desaparecido. Ante mi sólo un espacio inmenso y completamente vacío. Regresé corriendo al interior de la casa. Estaba, obviamente, asustado y desconcertado pero, lo más extraño aún, es que todo se sentía real. Yo no me sentía mareado ni aturdido, como debería de estarlo después de casi terminarme una caja de somníferos. Esto no era un sueño. Lo comprobé pellizcándome varias veces en los brazos, el dolor estaba allí.

Luego vino un terrible zumbido que hizo estremecer todo mi cuerpo. El sonido, que inició agudo e insoportable, fue perdiendo volumen poco a poco hasta convertirse en murmullos. Los ruidos venían de la cocina, alguien estaba allí. Me acerqué y las voces se tornaron más claras, «... algo interesante ¿por qué no tomas tu cámara? podemos salir a ...». Mi mente se negaba a aceptar lo que mis ojos se empeñaban en ver. Suzie, tal cómo lo hizo esta mañana, terminaba de mencionar aquella frase y llevaba sus manos a la cintura para hacer una pose sensual. Y frente a ella, yo. No yo, sino otro yo. El yo que estuvo con ella esta mañana, supongo. «¿Suzie?», traté de llamar su atención. Ambos voltearon a verme. O, mejor dicho, sus caras se voltearon en mi dirección. No creo que pudieran verme, pues las cuencas de sus ojos se encontraban vacías.

«¿Qué haces aquí?», una voz detrás de mí me llamó, al tiempo que un par de brazos rodeaban mi cuerpo y un rostro se asomaba por mi hombro. Gire la cabeza muy lentamente, con miedo, pero pronto sentí un gran alivio. Era Suzie quien me abrazaba y sus ojos azules, hermosos como los recuerdo, se encontraban apropiadamente en su lugar. «La cocina ...», apenas pude balbucear mientras giraba la cabeza de regreso y extendía mi brazo para apuntar hacia ella, «... está ... vacía». «¿De qué hablas?», ella me contestó con una risita, luego continuó con su cara seria, «¿Pero? ¿Qué haces aquí? Me dejaste sola en la cabaña, tuve que regresarme sola caminando». «Lo siento, creo que de nuevo desperté, tengo que encontrar la forma de quedarme por siempre aquí conti...», fui interrumpido de nuevo por una secuencia de ruidos extraños. Suzie se prendió más fuerte de mi cuerpo.

Las luces se comenzaron a extinguir. Y las paredes a nuestro alrededor, también. La casa adquirió una propiedad fantasmal. Era posible ver la cocina, a través de las paredes, la recámara y el baño a través del techo. «¿Qué está pasando?», sin soltarnos caminamos hacia el centro de la sala mientras observábamos cómo desaparecía la estructura de la casa. Los muebles le siguieron. Pronto era posible ver también a través de sillas, mesas y sillones. Traté de tocar con mi mano uno de los muebles, tarea que probó ser imposible. Mi mano se seguía como si no existiera ahí nada. Entonces, lo que mas temía, comenzó a suceder también. La mujer entre mis brazos empezó a tornarse pálida. «No entiendo, ¿qué me está pasando? ¡No me quiero ir! ¡Yo te am...».

Entonces me encontré totalmente solo. No sé si cerré los ojos o, simplemente, ya no había nada más que ver.



«... los vecinos llamaron, el olor proveniente del departamento les hizo sospechar que algo malo había sucedido». «¿Y ya sabemos cuál fue la causa de muerte?», preguntó el detective de mayor rango. Uno de los investigadores se acercó al cuerpo que yacía inmóvil en el suelo y levantó una pequeña caja. «¿Una sobredosis de Diphenhydramine les parece una buena teoría?».