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lunes, 10 de mayo de 2010

¿Se puede 'arreglar' la democracia?

Hace un par de meses argumentaba yo aquí en el blog que la democracia no funciona y, peor aún, que nunca iba a funcionar.

En breve el argumento era que la democracia es un sistema donde se hace lo que diga ‘la mayoría’ y que, sin embargo, ‘la mayoría’ no tenemos siempre la preparación para decidir qué es ‘lo mejor’ o lo que ‘más nos conviene’ a todos como sociedad. En los comentarios de ese post Rochy apuntaba que, además, está el problema de definir qué se supone que sea ‘lo mejor’ para todos.

Hoy, sin embargo, estaba leyendo mi feed de artículos y me encontré con una pieza interesante de Ben Goldacre sobre los verdaderos nerds políticos. Y se me ocurrió una idea que, si bien no es la solución a todos los males, me parece que sí podría ayudar a mejorar bastante la situación.

Antes de continuar reitero la advertencia de que este es un tema del que yo no tengo ni la más remota idea, así que no se extrañen si lo que sigue es pura incoherencia.

Como quizá algunos de ustedes se habrán enterado, recientemente hubieron elecciones en el Reino Unido, y Ben en su artículo hace una recuento sobre algunos proyectos interesantes que varios “nerds de la política” han estado llevando acabo para facilitar el acceso a todo tipo de información sobre las elecciones y la vida política de su país. Un grupo de voluntarios, por ejemplo, mantienen en cierto estilo ‘Wikipedia’ una lista de todos miembros del parlamento inglés junto con los votos que esos políticos han hecho cuando se discuten asuntos en el parlamento. Otro grupo, plantea la posibilidad de crear un estándar de ‘etiquetas semánticas’ que las autoridades locales usen para reportar los resultados de las elecciones en sus páginas web, y que estos datos puedan ser entonces fácilmente extraídos, procesados y analizados utilizando computadoras.

En efecto Ben Goldacre usó la palabra adecuada y todo esto suena bastante nerd. Pero el punto clave que estas iniciativas tienen en común es el exponer y brindar un más fácil acceso a toda esta información política para que estadísticos, políticos teóricos y (en sus propias palabras) cualquier “adolescente técnicamente capaz” pueda estudiarla y analizarla. La idea entonces, por supuesto, es que a mayor conocimiento y análisis objetivo sobre las decisiones de los políticos, se puedan tomar mejores decisiones para elegir a los futuros políticos (respecto a sus respectivas propuestas).

En mi post anterior yo argumentaba que, muy probablemente, la población iba a estar siempre dominada por personas que no tienen la formación/preparación suficiente para tomar la ‘mejor decisión’ (lo que quiera que eso signifique). Y aunque las ideas propuestas por estos voluntarios no van a hacer a nadie ‘más inteligente’, si pueden ‘bajar la barra’ y hacer accesible el estudio objetivo de la política a una mayor cantidad de personas.

Quizá no todos tenemos que entender y saber de política, pero si “unos cuantos nerds” se dan a la tarea de realizar este ejercicio y hacernos llegar—cuando menos via discusión en blogs y redes sociales; y cuando menos en forma destilada de ‘divulgación’—los resultados de estos estudios, ¿podríamos ser la población en general capaces de tomar mejores decisiones?

¿Qué opinan? ¿Puede la tecnología ayudarnos a ‘arreglar’ la democracia? ¿Funcionarían iniciativas similares en México? ¿O sólo estoy de nuevo yo aquí con mis ilusas esperanzas en la humanidad? :P

miércoles, 3 de marzo de 2010

Por qué la democracia no funciona

Hoy voy a hablar de un tema del que no se nada, así que muy probablemente voy a terminar diciendo puras tonterías. Sin embargo les quiero compartir que hace algún tiempo estaba yo reflexionando y llegué, según yo, a una conclusión interesante: la democracia no sirve y, más aún, nunca va a servir.

Y antes de que alguien se vaya a imaginar otra cosa quiero aclarar que no estoy tratando de promover aquí la anarquía, la dictadura o el comunismo. Si creo que la democracia es el mejor modelo de gobierno que hasta el momento se nos ha podido ocurrir. Pero ser el mejor no necesariamente significa ser bueno o útil para algo.

El primer problema con la democracia es su definición: la mayoría son los que eligen. Y el problema es que la mayoría no necesariamente van a elegir lo que sea lo mejor para todos. Una cita que me encontré hace tiempo, atribuida a James Bovard, explica esta idea mucho mejor de lo que lo podría hacer yo:
La democracia debería ser algo más que dos lobos y una oveja votando sobre que habrá para la cena.
Pero esto no es sólo un problema sobre la mayoría ignorando o pasando por encima de las minorías. El problema es que la misma mayoría, tampoco sabe elegir lo que es lo mejor para ella misma.

La gran mayoría de los votantes muchas veces desconoce las propuestas políticas de los candidatos por los que va a votar. Resulta que, de hecho, la apariencia física y el carisma de los candidatos son más decisivos en el resultado de las elecciones que sus propuestas mismas, incluso más que la cantidad de dinero gastada en campaña. No es de sorprendernos que hoy las campañas políticas se han convertido más bien en campañas de marketing.

Lo peor es que aún si suponemos que un grupo significativo de personas quisiera tomar en serio y analizar las propuestas hechas por los candidatos, ¿qué tan preparados estamos para tomar la mejor decisión? ¿cuantos de nosotros, por ejemplo, entendemos lo suficiente de economía para saber si tal o cual propuesta es más probable que nos de mejores resultados? La verdad es que no lo sabemos, lo único que queremos es mejores salarios, más obra pública, y pagar menos impuestos.

Y eso es justo lo que los candidatos siempre prometen pero, ¿tenemos la capacidad para evaluar sus propuestas y determinar si siquiera son viables? Eso si, todos tenemos una opinión, pero nuestra opinión no está basada en conocimientos o un razonamiento objetivo, sino en nuestras propias ideas subjetivas sobre las que discutimos y pasionalmente defendemos.

¡Educación! ¡Educación es la respuesta! Si todos estuviéramos más preparados, si se nos enseñara a analizar clara y objetivamente, si supiéramos más de estadística, y de ciencia, si se nos enseñara a pensar críticamente. Sólo entonces podríamos hacer funcionar a la democracia.

O quizá no. Desafortunadamente también resulta que a mayor educación, se tienen menos hijos. Dicho de otro modo: las personas, entre menor nivel de educación tengan, van a tender también a tener más hijos, haciendo de esta característica una dominante entre la población. Este es el mismo argumento que, de una manera un poco más cómica (y exagerada), se nos presenta en la escena inicial de Idiocracy:


¿Qué opinan?

Y si no quieren acabar demasiado deprimidos, lean también el segundo artículo que escribí sobre este tema: ¿Se puede 'arreglar' la democracia?