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domingo, 8 de agosto de 2010

El mayor espectáculo del mundo

Apenas terminé de leer el libro de The Greatest Show on Earth y debo decir que me gustó muchísimo. De una manera super clara y fácil de entender se explica cómo es que sabemos lo que sabemos sobre el desarrollo de la vida en este mundo. En particular por qué es que los científicos dicen que unos animales ‘evolucionan’ a partir de otros, ¿de donde se sacaron esa teoría, y por qué están tan convencidos de ella? A diferencia de libros anteriores, como comenté alguna vez sobre El gen egoísta donde se presentan nuevas formas de ver y entender a la teoría de la evolución, Richard Dawkins presenta en este nuevo libro cuales son las evidencias que tenemos, en un principio, para pensar que la teoría es cierta.

Foto de Róbert Szlivka
Para ir empezando, la primera curiosidad que Dawkins nos platica es que todas las razas de perros que existen hoy en día son producto de selección artificial. Los humanos, a lo largo de nuestra existencia y al ir domesticando a los primeros perros (que eran de hecho un tipo de lobos ‘dóciles’), fuimos seleccionando características que nos gustaban (por ejemplo perros bonitos chiquitos como mascotas, perros grandes y agresivos para protección), y poco a poco con el paso de los años y dejando que se reproduzcan sólo los ‘mejores’ perros en cierta categoría es como hemos creado la inmensa diversidad de razas diferentes que podemos apreciar hoy. Algo muy parecido ha ocurrido en la agricultura donde, por poner un ejemplo, los maizes más grandes y nutritivos, los que dan mejor cosecha, se han ido seleccionando de modo que, poco a poco, sus características se han modificado hasta producir lo que sería un maíz ‘típico’ hoy en día. Estos son ejemplos de evolución producida al seleccionar artificialmente qué animales (o plantas) tienen oportunidad de reproducirse (y con quién).

Esto, como dije, es el caso de la selección artificial, pero, ¿que hay de la selección natural? Según Charles Darwin, quien propuso originalmente la idea, la selección natural puede ser el mecanismo que explique cómo es que se desarrollan nuevas especies en el planeta. La idea es más o menos así:
  1. En cualquier especie los hijos se parecen mucho a sus papás, aunque también tienen algunas diferencias un poco al azar.
  2. Los seres que según sus características, unas de ellas un poco azarosas, sean más exitosos en mantenerse vivos en su ambiente, van a tener también más chance de reproducirse y pasar sus características a sus hijos.
  3. Accidentes geográficos pueden separar a varios miembros de la misma especie, enfrentándolos a ambientes distintos, y haciendo que cada grupo evolucione de manera distinta adaptándose al ambiente particular en el que se encuentra.
  4. Eventualmente, con el lento paso del tiempo, los grupos separados se habrán distanciado tanto hasta convertirse literalmente en especies diferentes.
Esta es una versión un poco simplificada y el segundo paso es exactamente lo que se conoce como ‘selección natural’. En la realidad, cada especie se adapta no sólo a su ambiente, sino también a otros organismos (de la misma y de distintas especies) con las que tiene que convivir y frecuentemente que competir por recursos y supervivencia. De hecho, es particularmente esta ‘competencia’ la responsable de que las especies vayan evolucionando mecanismos y estructuras cada vez más complejas para poder sobrevivir.

Foto de David Shand
La teoría es esa pero, ¿qué evidencia tenemos de que es cierta? Más aún, ¿cómo sabemos qué fue lo que ocurrió antes de que hubieran aquí humanos para verlo? Una pista clara son los fósiles, a los que Dawkins les regala también un capítulo. Sin embargo esto nos plantea todavía más preguntas que respuestas. Imagina que te encuentras un fósil, ¿cómo puedes saber qué tan viejo es? ¿cómo saber hace cuantos años vivió ese animal? La respuesta es fascinante, tanto como el ingenio de los científicos que han ideado una cantidad de ‘relojes’ para medir el paso del tiempo, desde años hasta cientos de millones de años en el pasado. Uno de los más simples e ingeniosos son los anillos que se forman en los troncos de los árboles. Seguramente muchos sabrán que al cortar el tronco de un árbol se ven varios anillos y cada uno de ellos significa el paso de un año. Pero, ¿por qué es esto así? ¿Por qué carambas tienen los árboles un reloj en su tronco! La respuesta es super sencilla, pero los voy a dejar con la intriga y les cuento hasta el final. ;-) Otros de estos relojes están basados en propiedades físicas de algunos materiales, como Carbono-14 el más famoso de todos, y Dawkins explica en detalle cómo es que funcionan. No me quiero desviar mucho pero les platico así de rápido: si uno tiene cierta cantidad de un material llamado Carbono-14, de una manera muy regular con el paso lento del tiempo y por efectos producidos por los neutrones en sus átomos, una fracción de ese material se va a convertir en otro llamado Nitrógeno-14; si tines un trozo de carbono y quieres saber qué tan viejo es, basta con medir la proporción que tiene entre Carbono-14 y Nitrógeno-14.

Los fósiles sirven entonces para darnos una idea de las plantas y animales que han existido en la tierra a lo largo del tiempo. Y de una manera muy clara sustentan a la teoría de la evolución: los organismos más viejos eran muy sencillos y con el paso del tiempo vamos viendo que aparecen otros más diversos y más complejos. Mas aún, el orden es estricto. Esto quiere decir que no sólo es ‘poco probable’ encontrarte con un mamífero complejo que haya existido hace 500 millones de años, sino que es literalmente imposible. Los primeros mamíferos se encuentran hace unos 200 millones de años y, antes de esos, no hay ‘pocos’ sino literalmente ninguno de ellos. Así que los fósiles nos dan una buena idea de los diferentes tipos organismos que han existido y, viendo que tanto se parecen unos a otros, nos podemos empezar a imaginar cómo es que se pudieron ir transformando unos en otros. Sin embargo Dawkins mismo insiste en que, aún si no tuviéramos un sólo fósil, hay muchas otras evidencias más fuertes que nos dicen que la teoría de la evolución es cierta.

El árbol de la vida.
Imagen de Leonard Eisenberg
Otros tres fuertes pilares de evidencias son: el código genético, la embriología y la ‘historia’ marcada en la estructura de los animales modernos. El código genético contenido en el ADN es, de hecho, una de las evidencias más fuertes, y explica también el primer punto que presenté arriba sobre la teoría de la evolución: los hijos se parecen a los papás, pero también son algo distintos. Hoy sabemos que el código genético contiene una especie de ‘instrucciones’ que, en un lenguaje químico (basado en enzimas y proteínas, Dawkins explica los detalles pero yo no lo voy a hacer), determina el tipo de organismo que se genera a partir de un embrión. El código genético se transmite de padres a hijos en las células reproductoras, y ligeras mutaciones en el código genético ocurren también constantemente y de manera azarosa. Más aún, el código genético nos puede decir ‘qué tan cercanas’ se encuentran dos especies. De una manera un poco burda se pueden imaginar que nos ponemos a comparar dos largas cadenas de ADN para ver que tantos ‘trozos’ de código comparten las dos especies. (En los laboratorios esto no se hace de manera burda, hay un método químico que se explica en el libro y que da resultados muy específicos, pero para darse una idea esto es suficiente.) Es precisamente por este método que podemos construir un árbol que nos diga qué tan cercanas están cualquier par de especies y, sorpresa sorpresa, coincide práctica y totalmente con el árbol de la evolución que los fósiles sugieren.

Gastrulación en Wikipedia
La embriología—la forma en que la primera célula fecundada se va desarrollando, en el caso de los humanos durante 9 meses, hasta formar un bebé—es otra pieza clave de evidencia que nos demuestra, casi literalmente frente a nuestros ojos, cómo es que una cosa muy sencilla se puede transformar en algo tan complejo. En sumo detalle Dawkins explica cómo es que, mediante señales químicas y al romperse ligeramente la simetría, la primera célula se va dividiendo en muchas otras que, además, se comienzan a especializar en diferentes tareas: tejidos, huesos, nervios, órganos. Todas y cada una de las células llevan una misma copia del código genético, pero mediante señales químicas es como entre todas ‘coordinan’ su trabajo para producir a un nuevo bebé. Dos experimentos en esta área me fascinaron. Uno de ellos es una simulación por computadora, Dawkins le llama el ‘modelo de Owen’, donde se programan unas ‘células’ super primitivas (es en realidad son sólo la simulación de unos resortes) y se hace un arreglo circular de ellas. Al correr la simulación este ‘mini-embrión’ artificial, por si mismo y sin requerir de ninguna intervención externa, despliega el fenómeno de gastrulación; esto es lo que, en una embrión de un organismo complejo real, daría eventualmente lugar al sistema nervioso central. En otro de los experimentos, este mucho más curioso, durante el desarrollo de un pequeño renacuajo le recortaron dos pedacitos de piel, uno en lo que sería la barriga y otro la espalda. Luego los pedacitos se los intercambiaron. Los nervios del animal, que no tenían forma alguna de saber este cambio, se confundieron y siguieron las señales químicas equivocadas. Al final si a la rana le hacías cosquillas en la espalda con una patita se sacudía la barriga, y si le acariciabas la barriga ¡se sacudía la espalda!

La última parte que voy a mencionar es la ‘historia’ escrita sobre los animales. Todos tenemos esa imagen de como la vida se comenzó a desarrollar en el mar, los primeros seres vivos complejos fueron unos peces, de ahí salieron a lo mejor unos anfibios y eventualmente de ahí surgieron los mamíferos. Sin embargo hay algo que quizá rara ves nos pongamos a pensar (yo nunca lo había hecho), ¿de donde salieron los mamíferos acuáticos? En un párrafo, que es uno de mis favoritos en todo el libro, Dawkins nos dice
Los ancestros de las ballenas y delfines fueron completamente y en todo sentido mamíferos terrestres, quienes seguramente galoparon en las praderas, desiertos o tundras con su espina dorsal flexionando de arriba a abajo. Si las serpientes ‘nadan’ en la tierra, ¡los delfines ‘galopan’ en el mar!
Anatomía de un delfín en Wikipedia
¡Impresionante! Los delfines provienen de una linea de organismos que salieron primero del mar para correr a la tierra, ¡y regresaron después a gozar de la vida en el mar! Douglas Adams tenía razón, los delfines son mucho más inteligentes que los humanos. A pesar de su apariencia de pez, los delfines tienen su historia de ‘mamífero terrestre’ escrita por todos lados en su cuerpo: tienen pulmones y no branquias, se ahogarían como cualquier animal terrestre si no se les deja salir a tomar aire. Su espiráculo, el huequito sobre la cabeza por el que respiran, es una compleja nariz adaptada o ‘corregida’ para la vida marina. Las patas traseras ya no las tienen, pero conservan en su lugar pequeños huesitos, vestigios de donde se encontró en algún momento la pelvis.

En el libro hay más, más, mucho más. Literalmente montones más de cosas interesantes: zorros domesticados, programas de computadora para simular evolución, insectos domesticando flores, y flores haciendo trampa a los insectos, lagartos que cambian su dieta, evolución de bacterias en el laboratorio, ¡dinosaurios! (por supuesto), los ancestros del ser humano, placas tectónicas, las islas galápago, Australia, animales voladores (y cómo lo hacen), animales que alguna vez volaron pero ahora mejor sólo se contonean por la tierra, las múltiples y maravillosas formas de los crustáceos, el nervio ‘vago’ que sale del cerebro para darse una vuelta por el corazón y regresar a la laringe, árboles compitiendo por el sol, y uno que otro bicho un poco desagradable. :-S

Pero este post se está haciendo ya bastante largo y creo que es momento de terminar. Como premio para los que llegaron hasta acá: ¿Por qué los anillos en los árboles miden cada uno exactamente un año? Los anillos en los árboles están siendo marcados por las estaciones del año. Durante la primavera y el verano los árboles reciben más sol, dejando secciones más obscuras en su tronco, mientras que en el invierno con menos sol se dejan secciones claras. Más aún, los anillos nos dicen también que tanta humedad y nutrientes hubieron en ese año. En los ‘buenos años’ con más nutrientes los árboles ‘comen más’ y los anillos quedan más gruesos, en los años malos los anillos se quedan delgados. Simple y fascinante. :-)

lunes, 26 de julio de 2010

Edimburgo, notas varias y el futuro del blog

Hoy va un post rápido con curiosidades y noticias sobre lo que he hecho en estos últimos días.
  • La semana pasada estuve unos días de congreso en Edimburgo. Presentamos algo de nuestro trabajo en ICLP. No tuve mucho tiempo de pasear o tomar fotos, pero al menos les pude traer un postal. ;) La foto es de los jardines en Princes Street justo en el corazón de la ciudad.
  • Entre avión y metro aproveché para ir leyendo The Greatest Show on Earth de Richard Dawkins. Es un libro sobre cómo es que sabemos lo que sabemos sobre la teoría de la evolución, me lo dio mi esposa como regalo de cumpleaños y la verdad es que ¡me está encantado! (¡gracias amor! ¡y gracias también a los cómplices!) Página a página no puedo pensar en otra cosa: la vida es una cosa fascinante y maravillosa. Prometido aquí un post cuando termine de leerlo.
  • Estar de nuevo en el Reino Unido me produjo una extraña sensación de nostalgia. No me pude ir sin echarme una pint de Magners, una de Strongbow, y una de Guinness. También deliciosa (¿deliciosa!) comida de pub y si, por qué no, un full breakfast antes de regresar.
  • Como estaba en tierras de habla inglesa aproveché también para buscar libros y me lancé a Blackwell. Compré Why Does E=mc2? del físico-estrella-de-rock Brian Cox y el profesor de astronomía Jeff Forshaw de la Universidad de Manchester; así como Sweet Dreams del filósofo Daniel Dennett. Luego les cuento que tal estuvieron.
  • Observación curiosa: me pareció que, en el Reino Unido, los libros de ciencia son relativamente fáciles de encontrar, tanto o más que los de “Mente, Cuerpo y Alma”, Autoayuda o Religión. Esto en contraste con los Estados Unidos o México donde los de ciencia los tengo que ir a buscar normalmente en un rincón al fondo. ¿Es pura impresión mía? ¿Qué me pueden decir los que están de aquél lado del charco?
  • Otra observación que me dio gusto. Siempre han habido unos cuantos libros digamos ‘pseudo-científicos’ que se cuelan entre los de ciencia, pero esta ves me dió gusto ver también libros científicos/escépticos como 59 Seconds, The Invisible Gorilla y Tricks of the Mind en la sección de Autoayuda.
  • Otra curiosidad, pero ya no de libros. En el aeropuerto de Edimburgo me encontré con una cosa de lo más curiosa: ¡una máquina automática que vende paletas y helados! No me pude resistir las ganas y le eché una moneda. La máquina tiene literalmente una hielera adentro. Cuando escoges tu paleta la hielera se abre, luego una especie de aspiradora baja, ‘succiona’ la paleta elegida, y después va a dejarla caer en el compartimiento donde la puedes recoger. Ingeniosa pero no pude tampoco evitar el pensar ¿para qué tanta complicación si un chano detrás del mostrador puede hacer el trabajo mucho más fácil y eficientemente? :P
  • ¡El blog tiene nueva imagen! ¡Wow, no lo había notado! Me cambié al nuevo Designer de Blogger porque algunas de las nuevas opciones que están agregando no estaban funcionando con mi template ‘hechizo’. ¿Qué les parece el nuevo diseño?
  • Llevo poco más de un mes publicando más o menos constantemente cada semana. Como estoy agarrando buen ritmo ando considerando hacer esto un poco más oficial y comprometerme a entregar siempre un post por semana. También estoy pensando en centrar el tema del blog en lo que más me gusta: temas de ciencia; pero de cuando en cuando seguirán apareciendo posts como este de mi vida en general. Esta semana y la próxima voy a estar corriendo experimentos para decidir que día de la semana, y a qué hora, me conviene publicar (¡sí! ¡estoy tratando de manipular el sistema!), así que en un par de semanas espero hacer la promesa ‘oficial’.
Esto es todo por hoy, dejen también comentarios y sugerencias de lo que les parece mi idea y lo que les gustaría ver aquí próximamente en el blog. ¡Saludos!

domingo, 21 de junio de 2009

El Reto Pepsi

Cumpliendo otra de mis promesas, voy a empezar a platicar de los libros que recientemente estuve leyendo. Empezaré con uno de los más sencillos, y también divertidos, Elephants on Acid. Este libro es una colección de varios curiosos y bizarros experimentos que a lo largo de la historia de la humanidad se han realizado en nombre de la ciencia. El libro en si está bastante ligero y entretenido, dividido en pequeñas reseñas de unas cuantas páginas explicando cada uno de los experimentos.

Para darles una probadita les voy a comentar, como el título de este post lo anuncia, sobre la versión científicamente controlada del Reto Pepsi. En el experimento se ofrece a los participantes dos vasos con refresco, uno tiene Pepsi, y el otro tiene Coca-Cola. Los participantes beben cada uno de los refrescos, y después se les pregunta ¿cuál de los dos sabe mejor?

Algo importante para que los resultados del experimento sean confiables es que se hace con el método de doble ciego. Esto quiere decir que ni el participante que esta bebiendo el refresco, ni el practicante que está administrando el experimento y ofreciendo los dos vasos con refresco, saben cúal es la Pepsi y cuál es la Coca.

Para hacer esto una tercera persona, digamos el científico líder del experimento, asigna etiquetas a los dos vasos ‘1’ y ‘2’, sirve las bebidas y registra en sus notas personales cuál es Pepsi y cual es Coca. Luego la persona que va a administrar el experimento, digamos un estudiante del científico, toma los vasos, pero sin saber cuál es cual, y finalmente los lleva a otra habitación donde se ofrecen al participante quien bebe los dos vasos y decide cual sabe mejor. El estudiante registra simplemente, le gustó el ‘1’ o el ‘2’.

Todo este ‘teatro’ del doble ciego se hace para evitar que (de manera consciente o inconsciente) el estudiante que está administrando la prueba pueda influir en los resultados. Digamos si el estudiante sonríe o guiña el ojo cuando ofrece la Coca, puede ser que esto haga una sugestión en el participante del experimento para preferir esa bebida. La técnica del doble ciego ayuda a evitar estos problemas en los experimentos científicos y a que podamos tener más confianza en sus resultados.

Y bueno, ¿cuales fueron los resultados? 50-50. Los participantes preferían igual una de las bebidas que la otra, y no había ninguna correlación entre la bebida que escogían y la que, según ellos mismos habían indicado antes de realizar el experimento, era la bebida de su preferencia. La gente no puede distinguir entre la Coca y la Pepsi. A algunos les parecerá imposible de creer, a otros más escépticos el resultado les parecerá incluso esperado y no muy interesante.

Pero la historia no se termina ahí. Los investigadores realizaron también otro experimento donde a los participantes se les ofrecen dos vasos, uno etiquetado claramente con el logotipo de Coca-Cola y otro sin etiqueta. Resulta que, en un 85% de los casos los participantes mostraron preferencia por el líquido en el vaso con el logotipo. Los participantes no lo sabían pero, en realidad, ambos ambos vasos tenían exactamente el mismo líquido: Coca-Cola.

Y la cosa se pone aún más interesante, cuando repitieron el mismo experimento utilizando Pepsi (y un vaso con el logotipo de Pepsi) el efecto desaparece y los participantes vuelven a elegir cualquiera de los dos vasos con la misma probabilidad.

Pero esperen, todavía hay más—¿todavía más?—al final los investigadores pusieron también a los participantes en un scanner de resonancia magnética para mirar la reacción de su cerebro mientras beben los refrescos o miran pantallas con los logotipos. Cuando a una persona se le muestra el logotipo de la Coca-Cola, las señales en el cerebro comienzan inmediatamente a flashear como arbolito de navidad. Ni el tomar las bebidas, ni observar el logotipo de la Pepsi tienen un efecto tan intenso.

Conclusión: Si la Coca sabe tan rica, es consecuencia de la promoción y la campaña de marketing tan exitosa de la Coca-Cola.

Montague, R, et al. Neural Correlates of Behavioral Preference for Culturally Familiar Drinks. Neuron 44: 379–87.



Ya para terminar, y como un pequeño apéndice, les comento que en este libro viene también explicado el experimento Would you go to bed with me? del que les platiqué hace unos meses. Y se aclaran algunas de las dudas que teníamos cuando lo publiqué yo aquí en el blog.

Además de “¿Vendrías a la cama conmigo esta noche?”, donde ninguna mujer contestó que sí y 75% de los hombres estaban contentos en aceptar; se preguntó también “¿Vendrías a mi apartamento conmigo esta noche?”, donde 9% de las mujeres aceptaron y 69% de los varones; así como “¿Saldrías conmigo esta noche?” donde ambos hombres y mujeres contestaron afirmativamente un 50% de las veces. Como era de esperarse la forma de preguntar afecta en mucho la respuesta (¡y ojo que la aceptación de los hombres va decreciendo y no incrementando!)

Otro punto que discutíamos entonces era que el estudio original fue en 1978 y nos preguntábamos si hoy los resultados serían muy diferentes. Resulta que el experimento se repitió en 1982 y 1990 obteniendo esencialmente los mismos resultados.

La explicación del porqué, según los científicos, viene de un legado sociobiológico. Las mujeres evolucionaron para ser más selectivas al escoger a sus parejas porque sólo pueden tener un número limitado de hijos en su vida; mientras que para los hombres, quienes pueden tener un número ilimitado de hijos, su mejor estrategia es estar siempre “listos y dispuestos”.

Math doesn't suck

En mi pasado viaje por San Francisco, en una de las librerías me encontré con esta gema.


Así es, un libro de matemáticas donde uno de los capítulos está titulado What's your Math Horoscope? Y continúa, para cada signo, dando una explicación sobre por qué, según la posición de los astros, deberías de hacer con muco gusto tu tarea de matemáticas.

Y, para que se puedan dar una idea de lo que se pueden encontrar en el resto del libro, esta es la portada.


Imaginemos por un momento a una niña de buenas intenciones pero un poco ingenua que se encuentra con este libro. Ella mira en la portada: do you still have a crush on him? “Wow! este libro de matemáticas me va a ayudar a saber si sigo enamorada de ese chico en la escuela!” La niña va entonces a buscar dentro del libro el artículo prometido y se encuentra con... ¡una lección sobre el máximo común divisor de dos números! “¿Wtf? ¿Y esto como me va a ayudar a saber si sigo enamorada? ¡Las matemáticas apestan!” diría nuestra amiga imaginaria, y yo estaría completamente de acuerdo con ella.

La verdad es que cuando me encontré yo con el libro no sabía como reaccionar. Yo adoro por supuesto las matemáticas, y admiro el hecho de que alguien esté tratando de hacer llamativo y accesible el estudiarlas. Pero esto, simplemente, es demasiado. ¿Horóscopos en un libro de matemáticas? Es como perder el punto totalmente.

jueves, 4 de junio de 2009

De investigación, vuelos, libros y política

Creo que más de la mitad de los posts en este blog inician con una disculpa porque lo he tenido un poco desatendido y, parece ser, este post no será la excepción.

La semana pasada pasada me la pasé en un viaje relámpago por la ciudad de México. Fui a varias universidades/centros de investigación para dar pláticas sobre el trabajo que estoy realizando y, al mismo tiempo, aprovechar la oportunidad para conocer a la gente que está haciendo investigación en computación en México; así como irme enterando de como es que funciona el ‘sistema’ de investigadores por allá en caso de que “me animara a regresar”. Una semana bastante intensa, pero también me parece que bastante productiva.

Luego el camino de regreso a Alemania fue largo y penoso. Quienes me siguen en twitter/facebook ya tienen idea de la historia:
  • Tengo que tomar un avión MEX - SFO el sábado 7am que, resulta, sale demorado 3 horas más tarde.
  • Como ya no alcanzo mi conexión SFO - FRA, me mueven a otro vuelo más tarde el mismo sábado.
  • Espero unas 4 horas en el aeropuerto de SFO.
  • Resulta que el vuelo SFO - FRA está sobre-vendido, ofrecen hotel, cena y cupones para comprar vuelos en un futuro para quienes puedan pasar la noche en SFO.
  • Como el lunes es día feriado en Alemania, decido que vale la pena y me quedo la noche en SFO.
  • Me reasignan a otro par de vuelos, ahora tengo que tomar SFO - PHI a las 7am el domingo y luego la conexión PHI - FRA.
  • El vuelo a PHI llega unos tres cuartos de hora tarde, lo que me deja prácticamente quince minutos para correr de una puerta a otra para alcanzar mi conexión.
  • Afortunadamente sí alcanzo mi conexión y, después de 7 horas de vuelo, estoy el lunes por la mañana en FRA.
  • Mis maletas, sin embargo y como ya me lo esperaba, no alcanzaron la conexión.
  • El martes por la noche al fin llegan mis maletas a casa, nos alegra el reencuentro y somos todos felices.

Otro bono, después de tantas horas de vuelos y espera, es que tuve bastante tiempo para leer. Tengo pendientes, y espero poner pronto en el blog, notas y comentarios sobre Bad Science, The Selfish Gene, Elephants on Acid, Freakonomics y The Tipping Point. Cosas muy interesantes en todos estos libros, y de verdad prometo en cuanto tenga más tiempo ir sacando poco a poco algunos posts sobre las cosas que me encontré en estos libros y más o menos la línea de porque fui escogiendo éstos para leer.

Y pareciendo ya político después de tanta promesa, llego al último punto del post de hoy, y es que estaré dedicando en las próximas semanas prácticamente todo mi tiempo libre en un proyecto de investigación sobre redes sociales y política en México. Por lo pronto no puedo comentar mucho al respecto, pero cuando esté (si llega a estar) listo el proyecto, aquí les comento de que se trata. Por adelantado una disculpa porque, me imagino, hasta entonces este blog va a estar por aquí desatendido algunos días más. :-(

domingo, 28 de diciembre de 2008

Desempolvando recuerdos

Ahora que estuve en México me pusieron a revisar los libros y papeles que tengo aún en casa de mis papás, para ver cuales quería que se siguieran guardando, y cuales se podrían tirar ya. Al final fue una experiencia muy divertida, ya que me encontré con varias cosas que me trajeron recuerdos de muchas de las etapas de mi vida, al mismo tiempo que me hicieron recordar un poco del camino que me llevó hasta lo que soy y donde estoy yo ahora.

El primero es de cuando estaba yo bien chiquito, por consecuencia es también de lo que menos me acuerdo en cuanto a detalles, así que la siguiente historia podría bien ser un completo invento mío. Es un libro para niños de tecnología, en particular de aviones, que recuerdo con mucho cariño como una de las primeras cosas que realmente me apasionaron en este mundo.

El libro, que contiene la historia en caricatura de como fue que el hombre aprendió a diseñar máquinas que vuelan, no era en realidad mío. Me lo encontré de niño en casa de una de mis tías y era una de mis distracciones preferidas cuando la íbamos a visitar. Estando ya un poco más grande, y ya que siempre le tuve cariño al libro, decidí robarlo y ahora está en mi casa. :-P



El siguiente par son mis primeros libros de programación. El primero de “Basic para niños” recuerdo que era super divertido. Las lecciones en el libro las va dando Arturo, la “masita amorfa naranja” (como ya alguien le puso), en un tono muy didáctico y divertido. De tanto uso, al libro se le rompió alguna vez la portada, que ahora está pegada con diurex.

El libro de abajo, el de Turbo Pascal, me lo compró mi papá después de que empecé a hacerle muchas preguntas de programación que él ya no siempre me podía contestar. Este fue, podríamos así decirlo, mi primer tutor formal de programación.

El siguiente libro interesante es “Vuelta al mundo en noventa minutos” de Rodolfo Neri Vela. En el libro, Rodolfo cuenta un poco de la historia de su vida, y cómo es que llegó a involucrarse en el proyecto del STS-61-B Atlantis en el cual, por cierto, también se puso en órbita el satélite Morelos II.

El libro es bastante interesante, y una verdadera fuente de inspiración. Sin embargo algo de especial que tiene mi copia, es que fue autografiada por el mismo Rodolfo cuando fue a dar una plática a la UDLA en Puebla.



Finalmente, otro de los libros que más marca e influencia han dejado en mi vida es El hombre que calculaba. Ahora me vengo enterando, el libro fue escrito originalmente en portugués por Julio César de Mello y Souza bajo el seudónimo de “Malba Tahan”. El libro es super divertido, entrelaza a una sencilla novela con una serie de pequeños problemas y acertijos matemáticos.

Este libro debería tener también una dedicatoria en su portada, en este caso no de quien lo escribió, sino de quien me lo regaló. Sin embargo no la tiene porque alguna vez Juan dijo algo estúpido sobre “no profanar libros escribiendo sobre ellos”, pero nunca se preocupó por aclarar que las dedicatorias están, por supuesto, O.K.

¿Será muy tarde para conseguir una dedicatoria para mi libro?

sábado, 5 de abril de 2008

Life of Pi

Hace unos pocos días al fin terminé de leer Life of Pi de Yann Martel. Fue una experiencia interesante ya que, desde los primeros capítulos, el autor promete (¿amenaza?) el contarte una historia que “te hará creer en Dios”.

Eso de inmediato me hizo ponerme a la defensiva e ir leyendo el libro con bastante escepticismo. Estaba listo y atento, esperando a los argumentos del autor para irlos analizando o criticando. Argumentos que, sin embargo, no llegaban. Me sentí como si alguien te dijera “te voy a enseñar la demostración de un teorema matemático” y luego prosigue a contarte una larga historia sobre sus aventuras del fin de semana pasado, tocando tangencialmente y de cuando en cuando el tema de los números, pero sin dar nunca ningún argumento que analizar o criticar. No se si puedo compartir el sentimiento de frustración que esto lograba provocar en mí.

Eventualmente me rendí y decidí simplemente escuchar su historia. En el caso de Life of Pi, la historia es sobre un niño, Pi, que vivía con su familia manteniendo un zoológico en India. Eventualmente la familia decide cruzar el Pacífico, con todo y animales, para mudarse a Canadá. A la mitad del viaje, sin embargo, el barco naufraga. Los únicos sobrevivientes en un bote salvavidas son: Pi, una cebra, una hiena, una orangután hembra y un tigre de Bengala. La historia prosigue contando las aventuras y desaventuras de Pi tratando de sobrevivir así en medio del Pacífico.

Debo decir que la historia me gustó bastante y, dentro de lo que cabe, es bastante ‘realista’. No es la historia, como habría esperado yo en algún momento, de como los animalitos vivieron contentos y ayudándose unos a otros en el bote. Por el contrario, y como se esperaría en la realidad, unos animales comienzan eventualmente a comerse a otros y, bueno, cosas fuertes pasan.

Para mi beneplácito, y como el autor lo había prometido, el libro termina presentando en los últimos capítulos los esperados argumentos que “te harían creer en Dios”. Los cuales, debo decir, me parecieron bastante interesantes y acertados. No entraré, por lo pronto, en más detalles para no arruinarle el libro a alguien si lo está leyendo. O, incluso, si no lo han leído, de verdad que se los recomiendo. La historia es muy entretenida y los argumentos interesantes. Así que ya, vayan a leer el libro, y regresen luego a terminar de leer este post. Jeje.

*** HERE BE SPOILERS ***

En los últimos capítulos, la tercera parte del libro, Pi ha llegado finalmente a tierra firme, y es entrevistado por un par de japoneses que trabajan para la compañía dueña del barco que se hundió. Ellos le piden a Pi que les cuente lo que sucedió, para tratar de determinar así cuales fueron las causas del incidente. Pi les relata entonces su historia (la que nosotros como lectores acabamos de terminar de leer).

Los japoneses, sin embargo, no están conformes con esta ‘historia’, parece estar llena de fantasía y, vamos, es muy difícil de creer. Después de una discusión, Pi decide contarles otra historia.

En esta segunda historia los sobrevivientes en el barco salvavidas son, no animales, sino un mozo del barco, el cocinero, su mamá y Pi, él mismo. El relato describe, similar a como ocurrió con el primero, como el cocinero llega a matar al mozo y a su madre, y que finalmente es Pi quién mató al cocinero.

Aunque no se dice de manera explícita, al lector se le sugiere que ésto fue lo que realmente ocurrió, y que en la historia original cada uno de los animales era una alegoría a los verdaderos sobrevivientes (la cebra era el mozo, la hiena el cocinero, la orangután su mamá, y el tigre de Bengala él mismo). Se deja entender también que la historia con los animales es la historia que Pi se tuvo que contar a sí mismo para, de alguna manera, poder sobrellevar la situación, y sobrevivir a sus duras circunstancias.

Después de contar ambas historias, Pi les recuerda a los japoneses que, dado que ellos no estuvieron ahí, no pueden saber cuál de las dos historias es la verdadera, y les pregunta entonces que decidan cuál de las dos les gustó más. Ambos concluyen que la historia con los animales es la mejor.

El argumento finalmente es ese: si tienes que escoger entre dos historias (la existencia o no de Dios, por ejemplo), y para ti es imposible determinar cuál de las dos es cierta, Pi —o mejor dicho Yann Martel el autor del libro— nos dice que cuál es el problema con creer la que nos hace sentir mejor de las dos, aún si esa historia es también la más difícil de creer.