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domingo, 8 de agosto de 2010

El mayor espectáculo del mundo

Apenas terminé de leer el libro de The Greatest Show on Earth y debo decir que me gustó muchísimo. De una manera super clara y fácil de entender se explica cómo es que sabemos lo que sabemos sobre el desarrollo de la vida en este mundo. En particular por qué es que los científicos dicen que unos animales ‘evolucionan’ a partir de otros, ¿de donde se sacaron esa teoría, y por qué están tan convencidos de ella? A diferencia de libros anteriores, como comenté alguna vez sobre El gen egoísta donde se presentan nuevas formas de ver y entender a la teoría de la evolución, Richard Dawkins presenta en este nuevo libro cuales son las evidencias que tenemos, en un principio, para pensar que la teoría es cierta.

Foto de Róbert Szlivka
Para ir empezando, la primera curiosidad que Dawkins nos platica es que todas las razas de perros que existen hoy en día son producto de selección artificial. Los humanos, a lo largo de nuestra existencia y al ir domesticando a los primeros perros (que eran de hecho un tipo de lobos ‘dóciles’), fuimos seleccionando características que nos gustaban (por ejemplo perros bonitos chiquitos como mascotas, perros grandes y agresivos para protección), y poco a poco con el paso de los años y dejando que se reproduzcan sólo los ‘mejores’ perros en cierta categoría es como hemos creado la inmensa diversidad de razas diferentes que podemos apreciar hoy. Algo muy parecido ha ocurrido en la agricultura donde, por poner un ejemplo, los maizes más grandes y nutritivos, los que dan mejor cosecha, se han ido seleccionando de modo que, poco a poco, sus características se han modificado hasta producir lo que sería un maíz ‘típico’ hoy en día. Estos son ejemplos de evolución producida al seleccionar artificialmente qué animales (o plantas) tienen oportunidad de reproducirse (y con quién).

Esto, como dije, es el caso de la selección artificial, pero, ¿que hay de la selección natural? Según Charles Darwin, quien propuso originalmente la idea, la selección natural puede ser el mecanismo que explique cómo es que se desarrollan nuevas especies en el planeta. La idea es más o menos así:
  1. En cualquier especie los hijos se parecen mucho a sus papás, aunque también tienen algunas diferencias un poco al azar.
  2. Los seres que según sus características, unas de ellas un poco azarosas, sean más exitosos en mantenerse vivos en su ambiente, van a tener también más chance de reproducirse y pasar sus características a sus hijos.
  3. Accidentes geográficos pueden separar a varios miembros de la misma especie, enfrentándolos a ambientes distintos, y haciendo que cada grupo evolucione de manera distinta adaptándose al ambiente particular en el que se encuentra.
  4. Eventualmente, con el lento paso del tiempo, los grupos separados se habrán distanciado tanto hasta convertirse literalmente en especies diferentes.
Esta es una versión un poco simplificada y el segundo paso es exactamente lo que se conoce como ‘selección natural’. En la realidad, cada especie se adapta no sólo a su ambiente, sino también a otros organismos (de la misma y de distintas especies) con las que tiene que convivir y frecuentemente que competir por recursos y supervivencia. De hecho, es particularmente esta ‘competencia’ la responsable de que las especies vayan evolucionando mecanismos y estructuras cada vez más complejas para poder sobrevivir.

Foto de David Shand
La teoría es esa pero, ¿qué evidencia tenemos de que es cierta? Más aún, ¿cómo sabemos qué fue lo que ocurrió antes de que hubieran aquí humanos para verlo? Una pista clara son los fósiles, a los que Dawkins les regala también un capítulo. Sin embargo esto nos plantea todavía más preguntas que respuestas. Imagina que te encuentras un fósil, ¿cómo puedes saber qué tan viejo es? ¿cómo saber hace cuantos años vivió ese animal? La respuesta es fascinante, tanto como el ingenio de los científicos que han ideado una cantidad de ‘relojes’ para medir el paso del tiempo, desde años hasta cientos de millones de años en el pasado. Uno de los más simples e ingeniosos son los anillos que se forman en los troncos de los árboles. Seguramente muchos sabrán que al cortar el tronco de un árbol se ven varios anillos y cada uno de ellos significa el paso de un año. Pero, ¿por qué es esto así? ¿Por qué carambas tienen los árboles un reloj en su tronco! La respuesta es super sencilla, pero los voy a dejar con la intriga y les cuento hasta el final. ;-) Otros de estos relojes están basados en propiedades físicas de algunos materiales, como Carbono-14 el más famoso de todos, y Dawkins explica en detalle cómo es que funcionan. No me quiero desviar mucho pero les platico así de rápido: si uno tiene cierta cantidad de un material llamado Carbono-14, de una manera muy regular con el paso lento del tiempo y por efectos producidos por los neutrones en sus átomos, una fracción de ese material se va a convertir en otro llamado Nitrógeno-14; si tines un trozo de carbono y quieres saber qué tan viejo es, basta con medir la proporción que tiene entre Carbono-14 y Nitrógeno-14.

Los fósiles sirven entonces para darnos una idea de las plantas y animales que han existido en la tierra a lo largo del tiempo. Y de una manera muy clara sustentan a la teoría de la evolución: los organismos más viejos eran muy sencillos y con el paso del tiempo vamos viendo que aparecen otros más diversos y más complejos. Mas aún, el orden es estricto. Esto quiere decir que no sólo es ‘poco probable’ encontrarte con un mamífero complejo que haya existido hace 500 millones de años, sino que es literalmente imposible. Los primeros mamíferos se encuentran hace unos 200 millones de años y, antes de esos, no hay ‘pocos’ sino literalmente ninguno de ellos. Así que los fósiles nos dan una buena idea de los diferentes tipos organismos que han existido y, viendo que tanto se parecen unos a otros, nos podemos empezar a imaginar cómo es que se pudieron ir transformando unos en otros. Sin embargo Dawkins mismo insiste en que, aún si no tuviéramos un sólo fósil, hay muchas otras evidencias más fuertes que nos dicen que la teoría de la evolución es cierta.

El árbol de la vida.
Imagen de Leonard Eisenberg
Otros tres fuertes pilares de evidencias son: el código genético, la embriología y la ‘historia’ marcada en la estructura de los animales modernos. El código genético contenido en el ADN es, de hecho, una de las evidencias más fuertes, y explica también el primer punto que presenté arriba sobre la teoría de la evolución: los hijos se parecen a los papás, pero también son algo distintos. Hoy sabemos que el código genético contiene una especie de ‘instrucciones’ que, en un lenguaje químico (basado en enzimas y proteínas, Dawkins explica los detalles pero yo no lo voy a hacer), determina el tipo de organismo que se genera a partir de un embrión. El código genético se transmite de padres a hijos en las células reproductoras, y ligeras mutaciones en el código genético ocurren también constantemente y de manera azarosa. Más aún, el código genético nos puede decir ‘qué tan cercanas’ se encuentran dos especies. De una manera un poco burda se pueden imaginar que nos ponemos a comparar dos largas cadenas de ADN para ver que tantos ‘trozos’ de código comparten las dos especies. (En los laboratorios esto no se hace de manera burda, hay un método químico que se explica en el libro y que da resultados muy específicos, pero para darse una idea esto es suficiente.) Es precisamente por este método que podemos construir un árbol que nos diga qué tan cercanas están cualquier par de especies y, sorpresa sorpresa, coincide práctica y totalmente con el árbol de la evolución que los fósiles sugieren.

Gastrulación en Wikipedia
La embriología—la forma en que la primera célula fecundada se va desarrollando, en el caso de los humanos durante 9 meses, hasta formar un bebé—es otra pieza clave de evidencia que nos demuestra, casi literalmente frente a nuestros ojos, cómo es que una cosa muy sencilla se puede transformar en algo tan complejo. En sumo detalle Dawkins explica cómo es que, mediante señales químicas y al romperse ligeramente la simetría, la primera célula se va dividiendo en muchas otras que, además, se comienzan a especializar en diferentes tareas: tejidos, huesos, nervios, órganos. Todas y cada una de las células llevan una misma copia del código genético, pero mediante señales químicas es como entre todas ‘coordinan’ su trabajo para producir a un nuevo bebé. Dos experimentos en esta área me fascinaron. Uno de ellos es una simulación por computadora, Dawkins le llama el ‘modelo de Owen’, donde se programan unas ‘células’ super primitivas (es en realidad son sólo la simulación de unos resortes) y se hace un arreglo circular de ellas. Al correr la simulación este ‘mini-embrión’ artificial, por si mismo y sin requerir de ninguna intervención externa, despliega el fenómeno de gastrulación; esto es lo que, en una embrión de un organismo complejo real, daría eventualmente lugar al sistema nervioso central. En otro de los experimentos, este mucho más curioso, durante el desarrollo de un pequeño renacuajo le recortaron dos pedacitos de piel, uno en lo que sería la barriga y otro la espalda. Luego los pedacitos se los intercambiaron. Los nervios del animal, que no tenían forma alguna de saber este cambio, se confundieron y siguieron las señales químicas equivocadas. Al final si a la rana le hacías cosquillas en la espalda con una patita se sacudía la barriga, y si le acariciabas la barriga ¡se sacudía la espalda!

La última parte que voy a mencionar es la ‘historia’ escrita sobre los animales. Todos tenemos esa imagen de como la vida se comenzó a desarrollar en el mar, los primeros seres vivos complejos fueron unos peces, de ahí salieron a lo mejor unos anfibios y eventualmente de ahí surgieron los mamíferos. Sin embargo hay algo que quizá rara ves nos pongamos a pensar (yo nunca lo había hecho), ¿de donde salieron los mamíferos acuáticos? En un párrafo, que es uno de mis favoritos en todo el libro, Dawkins nos dice
Los ancestros de las ballenas y delfines fueron completamente y en todo sentido mamíferos terrestres, quienes seguramente galoparon en las praderas, desiertos o tundras con su espina dorsal flexionando de arriba a abajo. Si las serpientes ‘nadan’ en la tierra, ¡los delfines ‘galopan’ en el mar!
Anatomía de un delfín en Wikipedia
¡Impresionante! Los delfines provienen de una linea de organismos que salieron primero del mar para correr a la tierra, ¡y regresaron después a gozar de la vida en el mar! Douglas Adams tenía razón, los delfines son mucho más inteligentes que los humanos. A pesar de su apariencia de pez, los delfines tienen su historia de ‘mamífero terrestre’ escrita por todos lados en su cuerpo: tienen pulmones y no branquias, se ahogarían como cualquier animal terrestre si no se les deja salir a tomar aire. Su espiráculo, el huequito sobre la cabeza por el que respiran, es una compleja nariz adaptada o ‘corregida’ para la vida marina. Las patas traseras ya no las tienen, pero conservan en su lugar pequeños huesitos, vestigios de donde se encontró en algún momento la pelvis.

En el libro hay más, más, mucho más. Literalmente montones más de cosas interesantes: zorros domesticados, programas de computadora para simular evolución, insectos domesticando flores, y flores haciendo trampa a los insectos, lagartos que cambian su dieta, evolución de bacterias en el laboratorio, ¡dinosaurios! (por supuesto), los ancestros del ser humano, placas tectónicas, las islas galápago, Australia, animales voladores (y cómo lo hacen), animales que alguna vez volaron pero ahora mejor sólo se contonean por la tierra, las múltiples y maravillosas formas de los crustáceos, el nervio ‘vago’ que sale del cerebro para darse una vuelta por el corazón y regresar a la laringe, árboles compitiendo por el sol, y uno que otro bicho un poco desagradable. :-S

Pero este post se está haciendo ya bastante largo y creo que es momento de terminar. Como premio para los que llegaron hasta acá: ¿Por qué los anillos en los árboles miden cada uno exactamente un año? Los anillos en los árboles están siendo marcados por las estaciones del año. Durante la primavera y el verano los árboles reciben más sol, dejando secciones más obscuras en su tronco, mientras que en el invierno con menos sol se dejan secciones claras. Más aún, los anillos nos dicen también que tanta humedad y nutrientes hubieron en ese año. En los ‘buenos años’ con más nutrientes los árboles ‘comen más’ y los anillos quedan más gruesos, en los años malos los anillos se quedan delgados. Simple y fascinante. :-)

domingo, 6 de junio de 2010

El Día de la Toalla

El pasado 25 de mayo se celebró el Día de la Toalla. Yo en ocasiones pasadas lo he celebrado aquí en el blog y este año lo festejé con una pequeña mención en twitter.

Sin embargo, después de ver las reacciones de confusión o indiferencia de algunos amigos, me di cuenta que en efecto prácticamente nadie sabe lo que celebra ese día. Y quienes si ‘saben’ tienen la impresión de que esto no es mucho más que una gran ñoñada un poco tarada (aunque algo de eso es verdad). Sin embargo me parece triste que el verdadero motivo de la celebración sea ignorado prácticamente por todos, incluso quienes ‘celebramos’ el día solemos olvidar mencionarlo.

En el Día de la Toalla se celebra a la vida y obra de Douglas Adams, de quien yo ya me he declarado como su admirador. Él es el autor de The Hitchhiker's Guide to the Galaxy, una comedia que inició en la radio en la BBC y eventualmente se convirtió en una serie de novelas publicada en una “trilogía en 5 partes”. Es también en “La Guía” donde aparece por primera vez el chiste de “la toalla” que le da nombre al día en que lo celebramos.

Sin embargo Douglas fue mucho más que un comediante del género “humor ñoño inglés”. Él era también un fan declarado de la ciencia y la tecnología—notablemente fue uno de los primeros “Apple fanboys”—así como un gran promotor de la protección a los animales y el medio ambiente. Él estaba fascinado con el Internet y fue un activo usuario de las primeras comunidades en línea (en ese entonces newsgroups y los primeros foros). Desafortunadamente él murió repentinamente y relativamente joven en el 2001, a los 49 años de edad, justo antes del boom del web 2.0. Lo que es una lástima, porque de otro modo yo sería hoy definitivamente un fiel follower del “Blog de Douglas Adams” que sin embargo nunca pudo existir.

Hace un par de años la Universidad de California publicó en YouTube una de las últimas pláticas que Douglas Adams ofreció al público pocos meses antes de su muerte. La plática lleva el título Parrots, the Universe and Everything y habla sobre animales en peligro de extinción, así como del impacto que los humanos estamos teniendo en el medio ambiente y de la responsabilidad que tenemos para con él. El material está basado en Last Chance to See, uno de sus últimos libros escrito junto con el zoologista Mark Carwardine.

El video es es algo largo (dura casi hora y media) pero yo les recomiendo ampliamente que se busquen un rato libre en algún fin de semana y lo vean todo. Para darles una probadita, o si no tienen tanto tiempo para ver todo el video, les comparto aquí un extracto (traducido al español) de algunas de mis partes favoritas. Los interesados pueden leer también el transcript completo en inglés.

De los animales que fuimos a ver, uno de mis favoritos es el kakapo. El kakapo es una especie de perico que vive en Nueva Zelanda. Es un perico que, sin embargo, ha olvidado cómo volar. Tristemente, el perico ha olvidado también que ha olvidado cómo volar. Se dice que un kakapo terriblemente preocupado subió alguna vez a un árbol y saltó desde él. La opinión está divida sobre lo que ocurrió después: algunos dicen que desarrolló una primitiva especie de paracaidismo, otros dicen que vuela más bien como lo hace un ladrillo.

Y hablo de un kakapo terriblemente preocupado, pero la verdad es que es muy poco probable que te encuentres con un kakapo preocupado ya que, además, los kakapos no han aprendido a preocuparse. Parece algo realmente extraordinario porque preocuparse es algo para lo que todos somos increíblemente buenos, que nos sale de manera muy natural, y pensamos que debe de ser algo tan natural como respirar. Sin embargo resulta que preocuparse es un hábito que, como cualquier otra cosa, se adquiere. Es algo que estamos genéticamente predispuestos para hacerlo o no hacerlo. Y lo que ocurre es que el kakapo se desarrolló en Nueva Zelanda donde, hasta antes de que arribó el hombre, no había ningún depredador. Y son los depredadores quienes, después de varias generaciones, te van enseñando a preocuparte. Y si no tienes depredadores, nunca se te va a ocurrir la necesidad de preocuparte.

De hecho hay otro ejemplo de esto en las Islas Galápagos, donde hay una especie de animal llamado alcatraz patiazul (Blue-footed Booby). El alcatraz patiazul se llama así, me parece, por dos razones: la primera de ellas tiene que ver con el color de sus pies, y la segunda tiene que ver con esta forma de comportamiento que voy a describir a continuación. Aparentemente uno puede caminar hacia un alcatraz patiazul, que estará por ahí sentado en la playa o sentado en una rama, llegar hasta el y hacer algo así como levantarlo con las manos. Y lo que el alcatraz estará pensando es que una ves que hayas terminado con él, lo vas a poner de regreso en su lugar. Y si no has enfrentado generación tras generación a seres tratando de comerte, es muy fácil llegar a esa conclusión.

Así que, como dije, el kakapo se desarrolló en un ambiente sin depredadores. Todos ellos eran aves y, como la naturaleza tiende a ser muy oportunista, las formas de vida fluyen hacia cualquier nicho en que sea posible desarrollar una vida. Si puedo ser algo atrevido y antropomorfizar por un momento, es como si algunas de las aves hubieran pensado, “Esta cosa de volar, es muy muy costosa. Requiere de mucha energía. Tienes que comer un poco, volar un poco, comer un poco, volar un poco. Porque cada ves que comes algo estás más pesado y cuesta más trabajo volar, así que tienes que comer un poco, volar un poco. Digo, ¡deben de haber otras formas de vivir!” Y es como si algunas de las aves hubieran dicho, “Sabes, lo que podríamos hacer es tomar una comida más grande, ¡y después contonearnos dando una caminada!

Así gradualmente, después de varias generaciones, muchas de las aves perdieron su habilidad de volar y tomaron la vida terrestre: el kiwi, el ave más famosa de Nueva Zelanda, el weka, así como el viejo perico de la noche—como se le suele llamar—el kakpo. El kakapo es un tipo de ave grande, gorda, suave, plumosa y lúgubre. Y como nunca aprendió a preocuparse, cuando el hombre arribó y trajo consigo a estas fieras mortales que son los perros, gatos, armiños y el animal más destructivo de todos (después del hombre) que es Rattus rattus, la rata de los barcos, de pronto todas estas aves se encontraron ¡contoneándose por sus vidas! Excepto que, de hecho, no sabían como hacerlo. Porque cada vez que eran confrontadas por un depredador no sabían que hacer, no sabían cual era la norma social, ellas sólo esperaban ahí a que el otro animal realizara su siguiente movimiento que, por supuesto, usualmente era bastante repentino y mortal.

Así que de pronto, de haber una población de probablemente unos cientos de miles de estas aves, su población cayó estrepitosamente hasta poco menos de cuarenta, que es donde aproximadamente se encuentra ahora. Y hay grupos de personas que dedican sus vidas enteras en tratar de salvar y conservar a estos animales. Pero un problema con el que se han encontrado estas personas es que no sólo protegerlos de los depredadores es muy muy difícil. El siguiente problema son los rituales de apareamiento del kakapo, los cuales son increíblemente tardados, fantásticamente complicados, y casi completamente ineficaces.

Algunas personas dicen que el llamado de apareamiento del kakapo macho intencionalmente ahuyenta a la kakapo hembra. Que es el tipo de comportamiento que de otro modo sólo encontrarías en las discotecas. Las personas que han escuchado el llamado de apareamiento del kakapo macho te dirán que apenas se puede escuchar. Este animal, durante unas cien noches al año, realiza su ritual de apareamiento que inicia buscando un gran agrupamiento rocoso con vista hacia los grandes valles de Nueva Zelanda. Y es que la acústica es muy importante para lo que está a punto de ocurrir. El kakapo prepara una especie de cuenco entre las rocas, se sienta en él, y expulsa todo el aire que tiene en esta especie de sacos en sus pechos. Es una especie de cámara de reverberación. Y se sienta ahí, noche tras noche tras noche, unas cien noches del año, durante ocho horas cada noche, interpretando los primeros compases de The Dark Side of the Moon. Que, como podrán recordar, empieza con esta grandiosa especie de boom, boom, boom. Es como el sonido de un latido de corazón, y este es el sonido que hace el kakapo. Pero es un sonido tan profundo que más que escucharlo, realmente lo sientes, como una vibración en la boca de tu estómago.

Resulta, de hecho, que éste es un sonido grave. Un sonido grave y muy profundo apenas por debajo de lo que podemos escuchar. Resulta también que los sonidos graves tienen dos características importantes. La primera de ellas son estas grandes y largas ondas de sonido que viajan enormes distancias, y que llenan a los grandes valles en Nueva Zelanda. Y eso está bien. Eso está bien. Pero hay otra característica de los sonidos graves, con la que pueden estar familiarizados si tienen uno de estos equipos de sonido estéreo que pueden comprar. En los que tienes dos pequeñas bocinas que te dan los sonidos agudos, y esas las tienes que posicionar con mucho cuidado dentro del cuarto, porque son las que definen la imagen estéreo del sonido. Y luego tienes también lo que se conoce como un subwoofer, que es la caja que va a producir sólo los sonidos graves, y que puedes poner donde quieras en cualquier lugar del cuarto. Puedes ponerla detrás del sillón si quieres, porque otra característica del sonido grave—y recuerden que estamos hablando de la llamada de apareamiento del kakapo macho—¡es que no puedes saber de donde viene!

Así que imaginen, si gustan, a este kakapo macho sentado allí arriba, haciendo estos booms de sonidos que, si hay una hembra por ahí—que probablemente no la hay—y si le gusta el sonido de este boom—que probablemente no es así—¡entonces no puede encontrar a quién está haciendo el sonido! Pero suponiendo que sí, suponiendo que ella está por ahí—que probablemente no está—que le gusta el sonido del boom—que probablemente no le gusta—suponiendo que ella puede encontrarlo—que probablemente no puede—entonces ella sólo va a consentir en copular ¡si el árbol del Podocarpus está dando fruta!

Bueno, todos hemos tenido relaciones como esa …

Pero suponiendo que ellos logran pasar todos estos obstáculos, suponiendo que ella logra encontrarlo, entonces ella sólo va a poner un huevo cada dos o tres años, ¡que va a ser prontamente devorado por un armiño o una rata! Y uno se pone a pensar, antes de que tratáramos de salvarlos y conservarlos, ¡cómo es que han logrado sobrevivir por tanto tiempo!

La respuesta es terriblemente interesante, y es esta: este comportamiento nos parece absurdo a nosotros, pero es sólo porque su ambiente ha cambiado en una manera particular y dramática que es completamente invisible para nosotros. Y su comportamiento está completamente en sintonía con el ambiente en el que se desarrolló, y completamente fuera de tono con el ambiente en el que ahora se encuentra. Porque en un ambiente donde no hay nada tratando de comerte, no quieres reproducirte muy rápido.

Resulta incluso que puedes graficar esto en la computadora. Si tomas una determinada tasa de reproducción, tomas en cuenta la habilidad de un medio ambiente para mantener cierto nivel de población, empiezas con una tasa de reproducción muy baja y lo graficas a lo largo de varias generaciones, verás que la población comienza a subir, subir, subir y de pronto se estabiliza y alcanza un nivel constante. Sube un poco el nivel de reproducción, y sube, y llega un poco más alto y quizá entonces se estabiliza. Sube un poco más el nivel de reproducción, y sube, y se va muy alto, y empieza a caer, y se va muy bajo, sube, muy alto, y se establece en una especie de onda sinusoidal. Sube un poco más la tasa y empieza entonces a oscilar entre cuatro valores diferentes. Sube la tasa más y más, y de pronto te encuentras con esta increíblemente popular condición llamada caos, donde la población del animal da bruscos saltos de un año al siguiente y, por tan sólo las matemáticas la situación, en algún momento va a pegarle al cero. Y una ves que tocas el cero como que ya no hay camino de vuelta.

Es por eso que, como la naturaleza tiene a ser muy eficiente no va a gastar energía y recursos en algo que no va a redituar, y la tasa de reproducción de una animal en un ambiente sin depredadores se va a ajustar por sí misma al nivel adecuado. En particular, si no hay nada tratando de comerte, esa tasa de reproducción va a ser muy baja. Y esa es la tasa a la cual el kakapo solía reproducirse, y que continúa haciéndolo a pesar de ser depredado, porque no sabe nada mejor que hacer. Porque nada en el transcurso de este tiempo le ha enseñado que debe hacer algo diferente, porque el cambio ocurrió tan repentinamente que no hay una curva gradual de presión evolutiva, que es lo que suele provocar los cambios. Si tienes un cambio dramático y repentino, entonces no hay ninguna dirección a donde ir y lo único que tienes es desastre.

Así que de nuevo, si puedo antropomorfizar por un momento, lo que parece haber ocurrido es que el animal, encontrándose de pronto en una crisis en su población, piensa, “Whoa, whoa! Debería de hacer, hacer, lo que hago fantásticamente bien, lo que es mi cosa principal, ¡que es que me reproduzco muy muy lentamente!” Y su población sigue cayendo. “Bien, debería realmente hacer muy bien, esta cosa que yo hago, ¡y reproducirme muy muy muy muy lentamente!” Y nos parece absurdo a nosotros porque podemos ver un panorama más grande de lo que ellos pueden. Pero si este es el tipo de comportamiento que has evolucionado exitosamente a producir, entonces hacer cualquier otra cosa sería ir en contra de tu naturaleza kakapo, sería una cosa inkakapo que hacer. Y no hay otra cosa que le enseñe algo más que hacer que lo que siempre ha hecho, seguir su estrategia exitosa, pero como ahora las cosas han cambiado, su estrategia ya no es exitosa, y el animal se encuentra en un terrible apuro.



Hay una terrible ironía en el hecho de que cuando mejor somos capaces de entender, apreciar y valorar la riqueza en la vida que nos rodea, la estamos también destruyendo con la mayor rapidez como nunca se había destruido antes. Y estamos perdiendo especie tras especia, día tras día, sólo porque estamos quemando todo para generar combustible. Es una terrible condena de nuestro propio entendimiento. Y cometemos entonces otro error, porque pensamos que de algún modo todo esto está bien, de algún modo fundamental, porque pensamos que todo esto estaba de algún modo “destinado a ocurrir.”

Déjenme explicar cómo es que llegamos a esta forma de pensamiento, porque es precisamente la forma de pensamiento en la que el kakapo se encuentra atrapado. Porque lo que ha sido para el kakapo una estrategia exitosa generación tras generación por cientos y cientos de años, de pronto es la estrategia equivocada, y no tiene forma de saberlo porque él solo sigue haciendo lo que le ha sido exitoso hasta entonces. Mientras que nosotros hemos sido siempre fabricantes de herramientas, tomamos de nuestro ambiente las cosas que necesitamos para ser las cosas que hacemos, y eso ha sido siempre muy exitoso para nosotros.

Les diré lo que ha ocurrido. Es como si hubiéramos puesto el botón de “pausa” en nuestro propio proceso de evolución, porque hemos puesto esta cubierta al rededor de nosotros, que consiste en medicina, educación, edificios, todas estas cosas que nos protegen de las presiones ambientales normales. Y es nuestra habilidad para fabricar herramientas la que nos permite hacer esto.

Normalmente lo que produce la formación de especies es cuando un pequeño grupo de animales se separa del cuerpo principal de la población, algún transtorno geográfico o lo que sea. Imagina entonces que un pequeño grupo se encuentra entonces varado en un ambiente un poco más frio. Luego de unas cuantas generaciones los genes que favorecen un abrigo más grueso van a comenzar a dominar y, algunas generaciones después, el animal tiene un abrigo más grueso. Los seres humanos, por su habilidad de fabricar herramientas, podemos llegar a un ambiente donde hace mucho más frio y no tenemos que esperar a ese proceso. Porque vemos a un animal que ya tiene el abrigo grueso y decimos, ¡lo obtendremos de él! Y entonces, de algún modo, hemos tomado control sobre nuestro ambiente. Y eso está muy bien, pero tenemos también que ver más allá de ese proceso, de esa visión, y tener un panorama más amplio, entender el efecto que realmente estamos provocando.

Imaginemos ahora, si gustan, a un humano primitivo, y tratemos de ver como es que llega a esta forma de pensamiento. Él está de pié, reconociendo su mundo al final del día. Lo ve y piensa, “Éste es un mundo maravilloso en el que me encuentro. Esto está muy bien. Digo, mira, yo estoy aquí, detrás de mi están las montañas, y las montañas son geniales porque tienen cuevas en las que me puedo resguardar del clima o de los osos que ocasionalmente vienen y tratan de atacarme. Pero me puedo resguardar ahí y eso es genial. Y en frente de mí está el bosque, y el bosque está lleno de nueces y frutos y árboles que me dan de comer, y son deliciosos, y me mantienen siguiendo adelante. Y aquí atraviesa un arroyo que tiene peces nadando en él, y el agua es deliciosa, yo bebo el agua y todo es fantástico.

“Y ahí está mi primo Ug. ¡Y Ug acaba de cazar un mamut! ¡Bravo! ¡Ug cazó un mamut! ¡Los mamuts son estupendos! No hay nada mejor que un mamut, porque te puedes cubrir con el pelaje de un mamut, puedes comer la carne de un mamut, y puedes usar los huesos de un mamut ¡para cazar otros mamuts! Este es un mundo fantástico para mi.”

Y parte de cómo hemos logrado tomar el mando de nuestro mundo y de nuestro ambiente, para fabricar estas herramientas que nos permiten hacerlo, es haciéndonos preguntas sobre esto todo el tiempo. Así que este humano comienza a hacerse preguntas. “Este mundo”, él dice, “mmm, ¿quién …, mmm …, quién lo hizo?” Por supuesto piensa que como él mismo fabrica cosas, hace cosas, él está buscando a quién ha hecho a este mundo. El dice, “Entonces, ¿quién habrá hecho este mundo? Bueno, debe ser seguramente alguien un poco como yo. Obviamente mucho mucho más grande. Y necesariamente invisible. Pero él lo habría hecho. Ahora, ¿por qué lo hizo?”

Nosotros siempre nos preguntamos “¿por qué?” porque siempre estamos buscando intención al rededor nuestro, porque siempre hacemos las cosas con alguna intención. Por ejemplo, hervimos un huevo para comerlo. Entonces miramos a las rocas, miramos a los árboles, y nos preguntamos ¿qué intención puede haber ahí?, aún cuando no tiene ninguna intención. Entonces pensamos, ¿cuál era la intención de esta persona al hacer este mundo? Y este es el punto donde pensamos, “Pues el mundo se ajusta bastante bien a mi. Mira, las cuevas y los bosques, y el arroyo, y los mamuts. ¡Él lo debió de haber hecho para mi! Digo, no hay ninguna otra conclusión a la que puedes llegar.”

Y es un poco como un charco de agua despertando una mañana—se que los charcos normalmente no hacen esto pero permítanme, soy escritor de ciencia ficción—un charco se levanta una mañana y piensa, “Éste es un mundo muy interesante en el que me encuentro. Se ajusta bastante bien a mi. De hecho, me ajusta tan bien, digo, me ajusta exactamente, ¿no es así? ¡Debió haber sido hecho para tenerme a mi en él!” El charco continúa narrando esta historia sobre el hoyo que ha sido hecho para tenerlo a él, el sol se levanta y gradualmente el charco se va haciendo más y más pequeño hasta el punto en que deja de existir cuando sigue pensando, sigue atrapado en esta idea, de que el hoyo estaba ahí para él. Y si seguimos pensando que el mundo esta aquí para nosotros, vamos a continuar destruyéndolo en la forma que lo hemos hecho hasta ahora, porque creemos que no podemos hacer ningún daño.

Y nos estamos comportando como si este planeta, esta absolutamente extraordinaria pequeña bola de vida, fuera algo con lo que podemos disponer de la manera que nos de la gana. Y quizá no podemos. Quizá deberíamos de estarlo cuidando cuando menos un poco mejor. No por el bien del mundo, hablamos elocuentemente sobre “Salvar al mundo.” No tenemos que salvar al mundo, ¡el mundo está bien! El mundo es lo suficientemente grande como para poder cuidarse sólo. Sobre lo que tenemos que estar preocupados es sobre si el mundo en que vivimos va a ser capaz o no de mantenernos en él. Eso es sobre lo que tenemos que estar pensando.

Extractos de Parrots, the Universe and Everything de Douglas Adams.

Y como premio para quienes hayan llegado hasta aquí, les dejo un video del kakapo. El video es del programa de televisión de la BCC, Last Chance to See, continuado por Mark Carwardine y Stephen Fry después de la muerte de Douglas.

jueves, 6 de mayo de 2010

Ciencia al cubo

El post de hoy está ligero, y es sólo para comentarles de un podcast al que llevo escuchando ya desde hace algunos meses y estoy encantado con él. El podcast, que lleva el nombre de Ciencia al cubo y está presentado por América Valenzuela de Radio 5 en España, consiste de unas pequeñas dosis de ciencia que pueden escuchar día con día en su computadora o reproductor de mp3 favorito. Cada episodio, que no dura más de unos 4 o 5 minutos, presenta un nota curiosa e interesante sobre estudios o trabajos científico recientes, siempre de una manera muy clara, divertida y amena.

Para darles una idea, en los capítulos recientes se ha hablado sobre cazadores de tornados en Texas, un barco hecho de botellas de plástico vacías, monos que son curados de su daltonismo, y cuervos que ¡resultan ser mucho más inteligentes de lo que pensábamos!

Y el pretexto también para contarles esto es que, después de haberlo comentado con América, abrí y voy a estar yo administrando la página en Facebook de Ciencia al Cubo. Así que ya saben que hacer, si les llama la atención, vayan por ahí y denle click en me gusta! Ahí van a poder encontrar ligas a cada edición del podcast, así como otros artículos escritos en el canal de noticias de rtve.es por la misma presentadora.

martes, 23 de marzo de 2010

Double positive

Actually, languages can be very tricky in this respect. The eminent linguistic philosopher J. L. Austin of Oxford once gave a lecture in which he asserted that there are many languages in which a double negative makes a positive, but none in which a double positive makes a negative — to which the Columbia philosopher Sidney Morgenbesser, sitting in the audience, sarcastically replied, “Yeah, yeah.”

Prometo pronto dejar de estar poniendo puras quotes (hint: preparando nuevo artículo secreto interesante), pero está me pareció muy divertida. Por cierto, la cita viene de una serie de artículos por Steven Strogatz en el New York Times explicando matemáticas (desde contar hasta ¡geometría diferencial!) en un lenguaje muy sencillo pero, sobre todo, haciéndolo interesante, divertido y fácil de entender. El primer artículo de la serie es From Fish to Infinity, y el resto los pueden encontrar en su lista de colaboraciones. Los que le hacen a eso de las feeds, se pueden suscribir aquí para recibir nuevos artículos.

Gracias a Pablo por el tip.

martes, 26 de enero de 2010

Poderes Mutantes

En muchos comics, series y películas de ciencia ficción hemos visto presentada la idea de como variaciones o mutaciones en el código genético de un individuo pueden hacerle desarrollar ‘poderes mutantes’ que les dan capacidades sobre-humanas. Seguro que a muchos de nosotros, especialmente como niños, ese tipo de historias nos parecían fascinantes. Pero lo que a mi me ha parecido siempre aún más fascinante, es cuando descubrimos que la ciencia-ficción a veces llega a tener un roce con la realidad.

Quienes vean la serie de Heroes sabrán que hay un personaje, Emma Coolidge, cuya habilidad consiste en que, a pesar de ser ciega, ella es capaz de ver el sonido como si fueran luces de colores. Lo interesante aquí es que este ‘poder’ es una capacidad que, de hecho, tiene una base genética y se manifiesta realmente en algunas personas.

Esta condición se conoce como sinestesia y en general se describe como una ‘mezcla’ dentro de nuestro cerebro de diferentes estímulos que percibimos con los sentidos. El caso más común es cuando, por ejemplo, una persona ve las letras o números de ciertos colores particulares. Una persona podría ver al número ‘2’ como rojo, y al ‘5’ como verde. La mayoría de las personas, si nos presentan una figura como la de la derecha, tenemos problemas en distinguir a los números ‘2’ de entre todos los ‘5’s. Pero para una persona con sinestesia, el triángulo formado por los ‘2’s inmediatamente ‘salta’ a la vista. La asignación de colores es, además, automática, involuntaria y consistente para cada persona. Esto es, si una persona ve al ‘2’ como rojo, siempre lo va a ver como rojo.

Otro caso similar, y también de los más comunes, es cuando las personas asignan colores a los días de la semana. O, como en Heroes, cuando los sonidos se convierten en estímulos visuales. Otras manifestaciones de este fenómeno incluyen el asignar sabores a las palabras , o el tener mapas mentales en los que una persona experimenta la ‘posición’ de los números.

Diferentes personas, como se podrán imaginar, experimentan la sinestesia en diferentes grados de intensidad. Se estima que 1 de cada 23 personas experimentan algún tipo de sinestesia, mientras que 1 de cada 90 tienen sinestesia del tipo grafeme-color (asignar colores a números y letras).

Como ya mencioné, estudios han mostrado que la sinestesia tiene un fundamento genético o, en otras palabras, tiende a heredarse de padres a hijos. Pero, ¿cómo es exactamente que la sinestesia ocurre en el cerebro? Neurólogos han estudiado este fenómeno por años, y las primeras hipótesis tenían que ver con señales en el cerebro filtrándose en otras áreas cercanas. Por ejemplo, señales que transmiten información sobre los sonidos que provienen de nuestros odios se podrían estar filtrando en la parte del cerebro que procesa los estímulos visuales.

Estudios más recientes, sin embargo, sugieren que algo más complicado e interesante está ocurriendo. En un experimento realizado por el equipo del Dr Jamie Ward en el Reino Unido, se encontró que el desempeño de personas con sinestesia en tests, como el de los ‘2’s y ‘5’s de arriba, se reduce cuando la imagen se muestra sólo por un lapso muy corto de tiempo. Algunos de los participantes del estudio reportaron que sólo podían ver los colores, si es que estaba prestando atención a los números. Esto sugiere que el proceso de atención en el cerebro juega un papel importante en la sinestesia.

Otra pieza clave viene de un estudio por Aleksandra Mroczko y sus colegas en el Instituto Max Planck. Ellos encontraron que personas pueden transferir de manera consciente, y en tan sólo unos minutos, las asociaciones de colores de un alfabeto a otro. Para mostrar esto los investigadores entrenaron primero a diversos participantes con sinestesia a asociar números y caracteres con los símbolos de un nuevo alfabeto desconocido (ellos usaron el alfabeto glagolítico). Finalmente, para mostrar objetivamente que el ‘color’ de las letras se había transferido también al nuevo alfabeto, los investigadores realizaron una prueba de Stroop.

La prueba de Stroop es, de hecho, un experimento muy sencillo y divertido que muy posiblemente ya han visto antes. La prueba consiste en tratar de decir el color que tienen y no lo que está escrito en las palabras siguientes: verde, azul, rojo. Notarán que es difícil ignorar lo que dice la palabra, y esto hace que uno tenga un ligero retraso en contestar la respuesta correcta. En el caso de los investigadores del Max Planck, ellos mostraban los caracteres del nuevo alfabeto con tinta de diferentes colores, y los participantes tenían o no dificultad para decir el color de la tinta dependiendo de si el color coincidía o no con el que ellos asociaban a ese caracter.

Esto es extremadamente interesante, y muestra que los colores no están asociados, por ejemplo, a la forma particular que tiene el caracter de la letra ‘A’ sino al concepto abstracto de ‘A’. Es la ‘A-dad’ de la ‘A’ la que tiene el color rojo, no el símbolo ‘A’.

Ya para terminar, las últimas piezas de evidencia vienen de la neuroanatomía, donde se estudia la forma y disposición de componentes en el cerebro. Lo que científicos en esta área han encontrado es que personas con sinestesia tienen un mayor volumen de materia gris, además de conexiones novedosas—que la mayoría de la gente no las tiene—distribuidas en todo el cerebro. En efecto, mucho más que un simple ‘corto circuito’, la sinestesia parece ser una novedosa capacidad que se puede desarrollar en el cerebro humano.

Como anécdota personal, yo no parezco tener nada parecido a lo que describo aquí como los casos más impresionantes de sinestesia. Pero si recuerdo, especialmente estando más chico, haber experimentado algo similar al asociar de manera involuntario a los nombres de algunos familiares con colores. Y no es la persona, sino el nombre, la palabra, la que tiene el color. Por alguna razón para mi ‘Gerardo’ siempre ha sido azul. ¿Han tenido o tienen ustedes algunas experiencias similares?

Fuentes principales: [1], [2].

viernes, 11 de septiembre de 2009

Ágora

Dirigida por el chileno Alejandro Amenábar—quien estuvo también detrás de Tesis, Abre los ojos, Los otros, y Mar adentro—pronto estará en los cines su nueva cinta: Ágora.

¿Qué tendrá de especial esta película? Una palabra: Hipatia.

Para quienes eso sea suficiente, dejen de leer aquí y mejor vayan a ver el trailer.

Para los que siguen aquí conmigo: Hipatia es una mujer que ocupa un destacado lugar en la historia de la humanidad. Ella vivió en Alejandría, parte del imperio romano en la época en que el cristianismo se estaba convirtiendo en una fuerza principal, y la antigua religión politeísta egipcia iba de salida al final del período helenístico.

Hipatia era una científica, antes de que existiera la ciencia moderna, y es reconocida como la primera matemática notable de la historia. También una gran filósofa y astrónoma, cuenta entre su trabajo la edición y comentario de importantes obras como la Arithmetica de Diofanto, los Elementos de Euclides, así como libros propios en geometría, álgebra y astronomía. Ella propuso también un diseño del astrolabio, un instrumento utilizado para determinar la posición de las estrellas en el cielo, e inventó un hidrómetro, utilizado para medir la fuerza del caudal de agua por ejemplo en un río.

Murió trágicamente, linchada por una turba de cristianos en un marco de hostilidades y luchas políticas entre distintas facciones de la iglesia, el patriarcado de Alejandría, y el poder imperial romano.

La verdad es que todas las películas anteriores de Amenábar me han encantado, lo que me da confianza y me hace pensar que la historia de Hipatia está en buenas manos. En España la película está anunciada para Octubre, así que estén pendientes cuando aparezca también en los cines donde quiera que se encuentren. Ah, y por supuesto, no dejen también de ¡ver el trailer!

domingo, 6 de septiembre de 2009

Compartiendo con extraños

Hace poco me llegó por email una historia que, al irla leyendo, inmediatamente reconocí como familiar. Tristemente, algo que parece ser muy frecuente en las cadenas de correo, la historia venía un poco cambiada en los detalles y sin atribución al autor original. Lo que me pareció una lástima ya que, además, el autor es precisamente uno de mis favoritos. Así que, en un intento en vano por tratar de corregir al Internet les comparto aquí la historia (en mi traducción al español), y al final su merecida atribución.



De hecho esto le pasó a una persona real, y la persona real era yo. Había ido a tomar un tren. Era abril de 1976, en Cambridge, en el Reino Unido. Había llegado yo algo temprano para el tren. Había leído mal el horario.

Me fui a comprar un periódico para hacer el crucigrama, y una taza de café y un paquete de galletas. Fui y me senté en una mesa.

Quiero que se imaginen la escena. Es muy importante que tengan la imagen muy clara en su mente.

Aquí está la mesa, el periódico, la taza de café, el paquete de galletas. Ahí está un tipo sentado en frente de mi, un tipo de aspecto perfectamente ordinario vistiendo un traje de negocios, llevando un portafolios.

No parecería que él fuera a hacer nada extraño. Lo que hizo, fue esto: de pronto se inclinó, tomó el paquete de galletas, lo abrió, tomó una, y se la comió.

Esto, tengo que admitir, es el tipo de situaciones para las que los británicos somos muy malos en manejar. No hay nada en nuestra historia, formación o educación, que te enseñe lo que tienes que hacer cuando alguien en plena luz del día se acaba de robar tus galletas.

Pueden saber lo que pasaría si esto hubiera ocurrido en el Sur-Central de Los Ángeles. Pronto se habrían dado los disparos, llegarían los helicópteros, CNN, ya saben… Pero al final, hice lo que todo decente inglés habría hecho: lo ignoré. Y miré fijamente al periódico, tome un sorbo del café, traté de darme una idea en el periódico, no pude hacer nada, y pensé, ¿qué voy a hacer?

Al final pensé, no haría nada, simplemente lo voy a tener que aceptar, y traté con todas mis fuerzas de no notar el hecho de que el paquete estaba ya ahí misteriosamente abierto. Tomé una galleta para mi. Pensé, eso lo pondría en su lugar. Pero no lo hizo porque un momento después lo hizo de nuevo. Tomó otra galleta.

Después de no haber dicho nada la primera vez, iba a ser aún más difícil mencionar el tema esta segunda. “Disculpe, no pude evitar notar …” Digo, no, eso no funciona.

Nos terminamos así todo el paquete. Y digo todo el paquete, bueno sólo habían como ocho galletas, pero se sintió como una eternidad. El tomó una, yo tomé una, el tomó una, yo tomé una. Finalmente, cuando llegamos al final, el se levantó y se fue caminando.

Bien, intercambiamos unas miradas, luego el se fue caminando, y yo di un suspiro de alivio y me recargué sobre la silla. Un momento después el tren estaba llegando, así que me terminé de golpe el resto del café, me levanté, tomé el periódico, y debajo del periódico estaban mis galletas.

Lo que me gusta en particular de esta historia es el sentimiento de que en algún lugar en Inglaterra ha estado deambulando durante el último cuarto de siglo un tipo perfectamente ordinario que vivió exactamente la misma historia, sólo que él no sabe la gracia del final.

Douglas Adams, en The Salmon of Doubt.

sábado, 22 de agosto de 2009

Ciencia Mala

Hace unos días se descompuso el internet en mi casa y, al parecer, esa es buena noticia para el blog porque sin digg y facebook para distraerme pude aprovechar para animarme y empezar a escribir uno de esos posts ‘interesantes’ que llevan ya más de medio año prometidos.

El pretexto principal de este post hacer un comentario sobre Bad Science, un libro de Ben Goldacre que me encantó y que—desde que lo leí hace ya algunos meses—pensé que sería muy interesante en especial para algunos de los lectores ‘conspiracionistas’ de este blog ;-). Pero bueno, antes de eso y ya que ando en esas de aprovechar pretextos, voy a tomar también esta oportunidad para abordar otro tema que desde hace mucho tenía ya interés por poner en el blog, y esto es el tratar de contestar a la pregunta:

¿Qué carambas es la Ciencia?

Los humanos, desde muy temprano en nuestra historia, nos dimos cuenta que somos particularmente buenos para encontrar patrones y tratar de usarlos para explicar los fenómenos que observamos en el mundo—¡mira!, cuando bailamos así, ¡hacemos que llueva!. Sin embargo también pronto nos dimos cuenta que, con bastante frecuencia, nuestras explicaciones resultaban ser particularmente malas y que no funcionaban del todo—chale, llevamos 3 semanas bailando, y nada que llueva :-(.

La ciencia es un método que desarrollamos para, sin depender de nuestras propias preconcepciones o ideas subjetivas, poner a prueba las explicaciones que tratamos de dar al mundo y distinguir así a las explicaciones ‘buenas’ de las explicaciones ‘malas’.

Y este método de la ciencia funciona más o menos así:
  1. Encontramos algo en el mundo que nos causa curiosidad, y queremos tratar de explicar: “¿Por qué será que pasa x?
  2. Observamos el fenómeno que nos interesa tratando de buscar patrones y formamos una ‘hipótesis’ o ‘teoría’: “¡Aha! Cuando pasa y, luego pasa también x
  3. Analizamos nuestra teoría y tratamos de construir experimentos que puedan demostrar que nuestra teoría está mal: “¿Podré hacer que pase y pero no x?”
  4. Hacemos los experimentos. Si resulta que nuestra teoría está mal, abandonamos la teoría, regresamos al paso 1 y repetimos el proceso. Si nuestros experimentos parecen funcionar, regresamos al paso 3.
Observaran que este método tiene algunas curiosidades. Primero, los experimentos no se diseñan para confirmar nuestra teoría, sino para ¡tratar de rechazarla! Y esto es porque no importa cuantos miles o millones de ejemplos encontremos que estén de acuerdo con nuestra teoría, basta con encontrar uno que esté en contra de la teoría, para mostrar que es incorrecta. El objetivo de este método científico es entonces el encontrar las explicaciones que no funcionan para descartarlas y enfocarnos entonces en las otras explicaciones que parecen ser más prometedoras.

Por otro lado observen que el método, ¡nunca termina! Las ‘mejores’ explicaciones son las que logren mantenerse en los pasos 3 y 4 por el mayor tiempo posible. Pero el método científico nunca nos va a poder decir, con total y absoluta certeza, que la explicación que tenemos actualmente es la ‘última’ o ‘verdadera’. La ciencia no es sobre conocer las respuestas a todo sino, por el contrario, es sobre tener la humildad de aceptar: “no se, pero, hasta el momento nuestras mejores explicaciones son éstas”.

Otra propiedad de la ciencia es que, además, el criticismo a las teorías e ideas que se proponen es completamente bienvenido. El criticismo es, de hecho, el motor del método científico. Encontrar de pronto que una de nuestras mejores teorías resulta ser incorrecta no significa nunca un fracaso que haya que esconder sino, por el contrario, una nueva oportunidad de avanzar la ciencia y nuestro entendimiento del mundo que nos rodea.

El poder más grande de la ciencia es que, las buenas explicaciones, se vuelven además útiles en un sentido práctico. Una buena explicación es útil por que nos puede también ayudar a predecir o anticipar las cosas que van a ocurrir en un futuro, ya sea de manera natural o a consecuencia de nuestros actos. Y es esta ciencia la que hasta hoy nos ayudado mucho a entender el mundo en que vivimos, y desarrollar la tecnología con que contamos hoy en día.

Y, habiendo explicado lo que es la ciencia, esto nos deja en el momento preciso para hablar de

Ciencia Mala

Bad Science, en resumen, es un libro que nos transporta en un viaje a través de las tantas formas en que las personas, normalmente siguiendo sus propios intereses económicos, suelen engañar al público haciendo pasar por ‘ciencia’ cosas que realmente no lo son. Nos muestra las muchas maneras—a veces muy torpes y evidentes, a veces mucho más sutiles—en que se puede pretender seguir el método científico, pero desviándose lo suficiente de él para satisfacer a intereses personales. Y nos muestra también cómo, aplicando de manera correcta la ciencia, podemos estar alerta y evitar caer en tales engaños.

Los primeros capítulos empiezan con los algunos de los temas más sencillos y fáciles de mostrar que hay un engaño. Se habla de la mentira del ‘detox’, de los remedios ‘milagrosos’ que nos ofrecen para ‘purificar’ a nuestro cuerpo, y de cómo es que aplicando nociones básicas de ciencia se puede demostrar que estos se tratan simplemente de engaños para abusar de la gente y sacarles dinero.

Se habla también de homeopatía y de medicina alternativa. De cómo nuestra naturaleza humana que nos hace ‘buscar patrones’ es también la que nos puede engañar y hacer creer que este tipo de remedios si funcionan: Si estamos enfermos, hacemos algo para tratar de sentirnos mejor (digamos tomar algún remedio) y luego nos comenzamos a sentir mejor, inmediatamente vamos a interpretar a esto como evidencia a favor de que el remedio si funciona. Sin embargo, cómo lo hice notar al explicar el método científico, esto no significa que el remedio funcione. Antes de poder llegar a concluir eso hay que descartar otras posibles explicaciones: ¿habrá sido otra cosa que comí o tomé? ¿será que de cualquier modo ya me iba a mejorar? ¿será que el simple hecho de ‘hacer algo’, cualquier cosa, no importaba cual, para tratar de sentirme mejor me iba a hacer sentir mejor?

El autor nos explica cómo es que funcionan las pruebas clínicas, que es básicamente el método científico aplicado en el caso concreto de la medicina, para distinguir a los remedios y medicamentos que sí funcionan de los que no. Nos explica lo que es el efecto placebo y cómo este es el principio que hace ‘funcionar’ a medicinas alternativas como la homeopatía y la acupuntura. Y detalladamente también nos muestra cómo analizar y encontrar los errores detrás de esta ‘ciencia’ que parecen respaldar a este tipo de terapias.

Se exponen luego a los ‘nutricionistas’ (los que no tienen estudios en medicina), que suelen inventar y promover una increíble cantidad de consejos, dietas y suplementos alimenticios sin ningún fundamento científico. En un párrafo nos ofrece también un condensado con todos los consejos, con eficiencia científicamente comprobada, que podemos seguir para mantener una vida saludable, reducir el riesgo de cáncer y problemas del corazón: tener una dieta rica en frutas y verduras, con fuentes naturales de fibra, evitar la obesidad, moderar el consumo de alcohol, dejar de fumar, y hacer ejercicio. Eso es todo lo que necesitamos saber en cuanto a dietas.

Y como lo mencioné en la sección anterior, la ciencia vive de criticismo. Así que Ben Goldacre no se conforma con criticar a los ‘charlatanes’ que promueven remedios sin respaldo científico. Un capítulo entero del libro está dedicado también a evaluar la honestidad de las grandes empresas farmacéuticas. ¿El resultado? Creo que la oración que cierra el capítulo lo dice todo: “Oh God. Everybody's bad. How did things get so awful?”. Un capítulo que en definitiva recomiendo mucho a mis amigos que adoran las teorías de conspiraciones y la idea de que “la gran industria farmacéutica es mala”. Si, es verdad, es mala. Pero este capítulo les va a dar una idea sobre las cosas de las que verdaderamente se tienen que preocupar. La industria farmacéutica, ya que está regulada, tiene que ser mucho más sutil en sus ‘trampas’ y no es a los pacientes, sino principalmente a los médicos a quien tiene que dirigir sus engaños.

Finalmente, los últimos capítulos analizan y critican el papel de los medios en la ciencia. De como la ciencia está muy mal representada en los medios de comunicación, de las típicas notas sobre “Científicos han encontrado que ...” con historias que presentan de manera exagerada, sensacionalista y comunmente incorrecta, los resultados de estudios científicos recientes. De cómo los medios además impulsan y promueven desinformación, cómo se inventan ‘escándalos de salud’ y pueden poner en riesgo la salud de la gente. Un capítulo completo está dedicado a la movimiento en el Reino Unido en contra de la vacuna MMR y su (inexistente) relación con el autismo, y brevemente se menciona también al caso de las amalgamas de mercurio.

El libro cierra con un llamado, a los que estamos interesados en la ciencia, a promover un mejor entendimiento de ella. A reclamar a los medios de comunicación cuando observamos que están promoviendo información falsa o imprecisa, y a promover al contrario la presentación de la información de una manera científica, crítica y objetiva. Este post, y en general la sección de ciencia en este blog, son mi respuesta a ese llamado.

A los interesados los comento que también hay un blog de Bad Science donde pueden seguir las notas del autor quien, además de médico psiquiatra, es periodista para The Gradian. Y ya para terminar los dejo con una cita del libro que me gustó bastante, que refleja también cómo es que me gustaría ver representada a la ciencia en los medios de comunicación.
The biggest problem with science stories is that they routinely contain no scientific evidence at all. Why? Because papers think you won't understand the ‘science bit’, so all stories involving science must be dumbed down, in a desperate bid to seduce and engage the ignorant, who are not interested in science anyway.

In some respects these are admirable impulses, but there are certain inconsistencies I can't help noticing. Nobody dumbs down the finance pages. I can barely understand most of the sports section. In the entire literature pull-out, there are five-page-long essays which I find completely impenetrable, where the more Russian novelists you can rope in the cleverer everybody thinks you are. I do not complain about this: I envy it.

viernes, 10 de julio de 2009

Observando las elecciones mexicanas desde Facebook y Twitter

Como fue prometido, aquí están algunos de los primeros resultados de los datos recabados por nuestras aplicaciones en Facebook y Twitter durante las pasadas elecciones en México.

Empiezo por aclarar que este post no se debe tomar como un estudio ‘riguroso científico’, sino más bien algunas estadísticas ‘sucias y rápidas’ que pudimos calcular fácilmente a partir de nuestros datos. Estamos ahora en el transcurso de realizar el estudio más detallado y con todos los controles adecuados para obtener conclusiones con un mayor grado de rigor científico.

Otro punto que debe quedar también claro es que, aunque la muestra de nuestro sondeo en Facebook tiene un tamaño razonable (500 participantes), la muestra está muy sesgada. Sólo personas con acceso a internet y con cuenta en Facebook la pueden contestar. Además de que las personas decidieron participar por su propia voluntad, de modo que no tenemos oportunidad de hacer muestreos aleatorios entre el común de la población. Es por esto que nuestro estudio es completamente inútil para contestar preguntas cómo ¿Cuál de los partidos contaba con el mayor apoyo entre la población mexicana? o ¿Qué tan grande era en realidad el movimiento en apoyo al voto nulo?.

Habiendo dicho esto, sin embargo, hay algunas otras preguntas que nuestro estudio si tiene la capacidad de contestar. Dado a que en el sondeo preguntamos no sólo por quién piensan votar, sino también por quién votaron hace 3 años, una pregunta que sí nos podemos plantear es: ¿De donde vienen los votos de cada partido?

  • Si este año votaste por el PAN es porque, lo más probable, ya eras panista.
  • El patrón para el PRD parece similar, es porque ya eras perredista. Pero ojo que no podemos sacar conclusiones muy fuertes porque nuestra muestra en este caso es muy pequeña: sólo 8 personas dijeron que votarían este año por el PRD.
  • El PRI fue quien más ganó en estas elecciones, ya que no sólo anteriores priístas votaron por ellos, sino también una importante cantidad de ex-panistas y un pequeño porcentaje perredistas.
  • Por su parte, quienes decidieron anular su voto eran, en su mayoría, perredistas desilusionados, al igual que un número bastante significativo de panistas.

Otra pregunta muy similar, pero que va en la dirección contraria, es: ¿A donde se fueron sus votos?

  • El PAN pudo conservar un número importante de sus votos de hace 3 años, pero los desilusionados se fueron a inflar los números del PRI y los anulistas este año.
  • El PRD es a quien peor le fue en las elecciones, los anteriores perredistas salieron a buscar opciones en otros partidos o, en su gran mayoría, optaron por anular su voto al no sentirse más representados por las opciones existentes.
  • Y de nuevo el PRI es quien salió mejor librado ya que no sólo atrajo a votantes de otros partidos, sino que prácticamente conservo a todas las personas que anteriormente habían votado por ellos.

Otros datos muy interesantes los podemos obtener de que tanto los usuarios decidieron participar con la aplicación que desarrollamos en Facebook. La aplicación constaba de los siguientes pasos:
  1. Contestar por quién piensas votar este año (92%)
  2. Contestar por quién votaste en el 2006 (66%)
  3. Permitir que tu voto sea revelado, para poder conocer el voto de tus amigos (34%)
  4. Invitar y tratar de adivinar los votos de algunos de tus amigos (17%)
Como se puede ver, los porcentajes caen rápidamente por cada click adicional que le pedimos dar a los usuarios. Pero lo verdaderamente interesante aparece cuando tratamos de medir el nivel de participación de los usuarios según su opinión política. Para esto, cada que 10% de los votantes de un partido completen una de las 4 etapas mencionadas arriba se les va a sumar 1 punto de participación. Para un partido hipotético, donde el 100% de sus votantes realizaran las 4 tareas obtendrían en total 40 puntos de participación. El mínimo son 10 puntos porque, al menos, el 100% de los votantes de un partido cumplieron con el paso 1. Estos son los resultados:
  • El PAN obtiene 27 puntos, e invitaron a una media de 5 personas a participar.
  • El PRI obtienen 24 puntos, e invitaron a una media de 6.5 personas a participar.
  • Los anulistas obtienen 22 puntos, e invitaron a una media de 3 personas a participar.
Totalmente en contra a lo que nosotros habríamos esperado, estos resultados sugieren que quienes anularon este año su voto fueron quienes menos estaban dispuestos a participar y discutir sus opiniones políticas con sus amigos.

Recordemos que el PRD no aparece en esta lista porque de ellos no tenemos datos suficientes. De hecho el PRD es también el único partido u opinión política que no contaba con un grupo numeroso (más de 100 miembros) de simpatizantes en Facebook. Esto es en contraste con los grupos del PAN (7 mil miembros), el PRI (5 mil miembros) y los diversos grupos anulistas, como este grupo con cerca de mil miembros. Esto por un lado muestra el sesgo en cuanto a opiniones políticas dentro de Facebook, pero también sugiere que, por otro lado, los simpatizantes del PRD no se sienten actualmente con mucha confianza de mostrar o discutir sus opiniones políticas en público.

Pasando ahora a la discusión sobre las elecciones en Twitter, tenemos algunos datos interesantes recolectados por nuestra cuenta @votosmexico.


Esta primera gráfica muestra, cada día desde dos semanas antes de las elecciones, el volumen de personas que estaban hablando o discutiendo sobre las elecciones mexicanas en Twitter. Esta información está aproximada contando al número de personas que usaban algunas de las hashtags principales en las elecciones, así como personas localizadas cerca de México utilizando palabras claves como ‘voto’, ‘votar’, o ‘anular’. Parte del reto aquí fue tratar de eliminar en lo posible el ruido inducido por las también recientes elecciones en Irán y Honduras (sin eliminar mensajes de cualquier modo reelevantes), así como de otras ‘votaciones’ como las de Tweeter Wall.

Entre los datos interesantes aquí se puede ver como los anulistas usando la hashtag #votonulo se mantuvieron bastante constantes discutiendo y promoviendo sus opiniones políticas todo el tiempo, pero fueron al final superados por gente discutiendo las elecciones en general, como son aquellos usando la hashtag #votomx. Además del obvio interés marcado en los días antes y el pico el mismo día de las elecciones, es interesante ver los twitteros descansan los fines de semana.


En nuestra última gráfica podemos ver el nivel de influencia ejercido por diferentes cuentas en Twitter durante las elecciones. Cada linea muestra la cantidad acumulada de personas que, hasta ese día, habían hecho alguna mención (ya sea por un RT o discutiendo alguna opinión) a alguna de estas cuentas principales y en el contexto de las elecciones mexicanas.

La cuenta de @el_universal_mx se mantuvo siempre en el radar y el mismo día de las elecciones se convirtió en la fuente principal de noticias sobre las elecciones en Twitter. Por su parte @emarchita, una de los principales cuentas promotoras de la campaña del voto nulo, y nuestra misma cuenta de @votosmexico, se convirtieron en la 2a y 3a cuentas con más influencia. El curioso caso es @eamexico, aparentemente una cuenta relacionada con Electronic Arts en México, quien saltó a la popularidad en el último minuto después de anunciar la promoción de una rifa de 5 juegos de video entre quienes enviaran una foto con su pulgar después de haber votado. Finalmente en la 4a y 5a posición terminaron @acidminds y @eoz quienes fueron dos de las principales cuentas que se mantuvieron constantes durante toda la temporada electoral discutiendo sus opiniones y compartiendo información relevante. En particular una felicitación muy grande a ellos pues fueron dos piezas clave en la discusión y promoción de ideas políticas en Twitter durante las pasadas elecciones.

Ya para terminar con este laargo post, corrimos un algoritmo para encontrar y agrupar twits similares entre todos los que recolectamos. Así es como pudimos encontrar cuales fueron los mensajes más compartidos en Twitter durante las pasadas elecciones.

Los primeros son dos de @tattoohunter y uno de @paw, en total recibiendo 37 retweets, que contrastaban a la campaña del voto nulo contra la situación ocurriendo en Irán y Honduras.
tatoohunter: Salir a la calle cuando hay toque de queda y soldados disparando ES DEFENDER LA DEMOCRACIA. Anular el voto es HACERSE PENDEJO.

Los siguientes son de @ba_anderson y @noticieroscom, en total 24 retweets, que anunciaban las promociones en Oxxo y Vips.
ba_anderson: al café de Oxxo se suma ahora un postre gratis en Vips por votar el 5 de julio: http://bit.ly/NI0U5

Finalmente, les dejamos aquí los siguientes 3 mensajes más compartidos que recibieron 10, 10 y 9 retweets respectivamente.
el_universal_mx: Se dispara 400% #VotoNulo en el DF. Alcanza hasta 12%. http://ito.com.mx/bO47 #votomx
ragazza007: Vamos a votar este domingo!! votemos por las putas, porque votar por sus hijos no sirve de nada...
ecastillo: Si existe el PSD que legaliza las drogas porque no el PNG que aumente la Banda Ancha! #VotoMX http://pix.im/SU2Uj

viernes, 3 de julio de 2009

Del origen de la vida, y puntos de equilibrio

Como había comentado hace algunos posts, una de mis lecturas recientes fue The Selfish Gene de Richard Dawkins. Y es que, después de haber tomado un curso intensivo en lógica, matemáticas, teoría de cómputo, física clásica, relatividad, teoría cuántica y neurociencia—todo cortesía de La Nueva Mente del Emperador—sentí que biología es algo que faltaba en el repertorio.

Dawkins es, de hecho, todo un personaje. Él es un científico, biólogo, y una de las personas que más ‘promoción’ (por decirlo de alguna manera) hacen al ateísmo. Y, aunque comparto muchas de sus creencias, incluso las razones que tiene para querer promover el ateísmo, su método para tratar de convencer a las personas no me parece el más adecuado. Ir por ahí diciéndole a la gente: “Mira, esas cosas en las que crees, están mal. Y las razones son ...”, hace que nadie escuche las razones y, por el contrario, sólo logran molestar y hacer enojar a la gente. Por esta razón, hasta ahora, había evitado sus libros, The God Delusion siendo uno de los más populares.

Sin embargo cuando uno busca teorías de biología moderna explicadas a nivel de divulgación (entendible para los que no somos expertos en el tema), Dawkins parece ser también la persona más indicada. The Selfish Gene es, de hecho, un libro bastante accesible y, salvo un párrafo en todo el libro donde se ve que ya no se podía aguantar más las ganas, se mantiene al margen de discutir o criticar el tema de la religión o la iglesia. Éste es un libro de ciencia, y en verdad uno muy bueno.

Al principio había pensado discutir tres de los puntos que me parecieron más interesantes en el libro: el origen de la vida, el efecto de la genética en nuestra
conducta, así como la siempre polémica ‘guerra’ de los sexos. Pero con tan sólo el primer punto tuve ya bastante material para platicar y presentar las ideas más importantes del libro, así que los otros dos los voy a dejar mejor para anécdotas en otros posts futuros, o como gancho para animarlos también a leer el libro. ;-)

Mito: La evolución explica cómo es que organismos simples evolucionan en otros más complejos. Pero no puede explicar cómo fue que inició la vida en un principio. El origen de la vida sigue siendo un misterio que la ciencia no ha podido explicar.

Esta es una idea que muchos, yo incluido, normalmente tenemos sobre los alcances y los límites de la teoría de la evolución. Sin embargo, resulta que de hecho tenemos una muy buena idea de como es que la vida se pudo haber dado en un principio. Y la explicación, que justifica a prácticamente toda la teoría propuesta por Dawkins, es tan sencilla que hasta parece tautología: “Si hay cosas que tiendan a propagarse y reproducirse en su entorno, esas cosas van a tender a propagarse y reproducirse en su entorno”.

Donde estas ‘cosas’ que se propagan y reproducen pueden ser desde compuestos químicos simples, moléculas más complejas, hasta conglomerados propiamente orgánicos. Dawkins va incluso más allá y cerca del final del libro propone que cosas más abstractas como las ‘ideas’ tienen esa misma propiedad de ‘querer’ propagarse.

Pero no me voy a desviar del tema. Regresando al origen de la vida, Dawkins explica como al principio habrían simplemente elementos y compuestos químicos sencillos deambulando por ahí en la Tierra primitiva. Dadas las condiciones adecuadas, algunos de estos compuestos (y por simple física y química) tendieron a encontrarse unos cerca de otros y comenzaron a formar moléculas más complejas como aminoácidos. Y así, de nuevo por mera física y química, las moléculas que fueran más exitosas en formarse de una manera estable dentro de este ambiente, serían precisamente las que comenzarían a dominar y aparecer con más y más frecuencia.

El siguiente gran paso hacia la vida se dio cuando, en este proceso de formación, aparecieron unas moléculas que además tenían la curiosa propiedad de poder generar copias de si mismas. Estos fueron los primeros nucleótidos. De nuevo las moléculas que eran más hábiles en el asunto de reproducirse y de hacer copías de si mismas fueron las que, por esa misma propiedad, tendieron a reproducirse más y ha dominar su entorno. Y ojo que aquí comienza a ocurrir algo también muy importante y es que, al ser el entorno dominado por cierto tipo de moléculas, el entorno mismo va siendo alterado y modificado por ese cambio.

Por poner un ejemplo, digamos que cierta molécula A es muy exitosa en reproducirse pero, para hacerlo tiene que ‘destruir’ o ‘consumir’ a otras moléculas de tipo B. Si al principio hay muchas moléculas B en el ambiente, las A van a ser muy felices, se van a propagar por doquier y van a dominar al ambiente. Hasta que, por supuesto, las B comiencen a ser tan escasas, que las A no tengan ya que ‘comer’. Las A comenzarán entonces a ‘morir de hambre’ y eventualmente comenzarán a desaparecer también hasta llegar a su propia extensión.

Si, por el contrario, hay otro par de moléculas C y D que interactúan, digamos, de una manera más ‘balanceada’ es posible que ambos tipos de moléculas logren llegar a cierto punto de equilibro donde unas se siguen comiendo a las otras, pero de manera que mantienen un entorno más o menos estable donde ambas pueden prosperar y no extinguirse. Este es uno de los puntos más importantes de toda la teoría de la evolución y que se utiliza una y otra vez en todo el libro para explicar prácticamente todo lo que vemos en la naturaleza: puntos de equilibrio.

El ambiente y los seres vivos interactúan e influyen unos a otros en los cambios que sufren. Pero, de manera natural, estos cambios van a tender a ocurrir de manera que el sistema llegue a uno de estos puntos de equilibrio.

Así, continuando en la evolución de la vida, algunas de las moléculas ‘aprendieron’ a formarse caparazones de proteinas que les ayudaban a mantener su estructura interna funcionando, al mismo tiempo que las hacían más resistentes a ‘ataques’ de otras moléculas. Así es como se formaron las primeras células, que a su ves se fueron desarrollando en estructuras más complejas y elaboradas. Poco a poco, con ligeros cambios y por la fuerza de la competencia, se fueron desarrollando la gran diversidad de seres vivos que hoy podemos encontrar en nuestro planeta.

He ahí la explicación científica que, hasta hoy en día, tenemos sobre el origen de la vida.

Este proceso se conoce con el nombre de abiogénesis y, para los interesados, hay un video en YouTube que explica de manera muy visual un poco más de los detalles. (El video es una respuesta a críticos de la evolución, pero puse el link para empezar en la parte donde explican la ciencia y después de la propaganda anti-creacionista).

Un punto importante de aclarar, ya antes de terminar con este post, es que aunque en el lenguaje para explicar estas ideas se usan expresiones como “las moléculas ‘quieren’ propagarse” o “las moléculas ‘aprenden’ a …”, esto se hace sólo por familiaridad y para poder explicar más fácil las ideas. Las moléculas (o las células o la Naturaleza misma) no ‘quieren’ nada. No tienen una conciencia, ni realizan acciones premeditadas en busca de algún objetivo particular.

Las moléculas que, por mera suerte y por la forma o composición que tengan, resulten ser las más apropiadas para replicarse van a ser, por eso mismo, las que tiendan a ser exitosas y a replicarse más. Del mismo modo, la Naturaleza no está ‘detrás de escenas’ calculando probabilidades y puntos de equilibrio en busca de algún objetivo particular (el ‘bien’ de las especies o algún balance estilo new age). Esos balances o puntos de equilibrio son simplemente lo que pasa cuando pones a diversos ‘organismos’ a competir por recursos dentro de un entorno. Ojo que un planeta sin vida es también un punto de equilibrio perfectamente válido y ‘natural’. Como ejemplo, basta con echar una mirada a nuestro vecino planeta Marte.

Y después de tantos puntos de equilibrio, y ver como Dawkins explicaba toda la biología en términos de economía, vino para mi el siguiente paso natural para leer: Freakonomics de Steven Levitt y Stephen Dubner. Próximamente en otro capítulo de su blog favorito en internet...

domingo, 21 de junio de 2009

El Reto Pepsi

Cumpliendo otra de mis promesas, voy a empezar a platicar de los libros que recientemente estuve leyendo. Empezaré con uno de los más sencillos, y también divertidos, Elephants on Acid. Este libro es una colección de varios curiosos y bizarros experimentos que a lo largo de la historia de la humanidad se han realizado en nombre de la ciencia. El libro en si está bastante ligero y entretenido, dividido en pequeñas reseñas de unas cuantas páginas explicando cada uno de los experimentos.

Para darles una probadita les voy a comentar, como el título de este post lo anuncia, sobre la versión científicamente controlada del Reto Pepsi. En el experimento se ofrece a los participantes dos vasos con refresco, uno tiene Pepsi, y el otro tiene Coca-Cola. Los participantes beben cada uno de los refrescos, y después se les pregunta ¿cuál de los dos sabe mejor?

Algo importante para que los resultados del experimento sean confiables es que se hace con el método de doble ciego. Esto quiere decir que ni el participante que esta bebiendo el refresco, ni el practicante que está administrando el experimento y ofreciendo los dos vasos con refresco, saben cúal es la Pepsi y cuál es la Coca.

Para hacer esto una tercera persona, digamos el científico líder del experimento, asigna etiquetas a los dos vasos ‘1’ y ‘2’, sirve las bebidas y registra en sus notas personales cuál es Pepsi y cual es Coca. Luego la persona que va a administrar el experimento, digamos un estudiante del científico, toma los vasos, pero sin saber cuál es cual, y finalmente los lleva a otra habitación donde se ofrecen al participante quien bebe los dos vasos y decide cual sabe mejor. El estudiante registra simplemente, le gustó el ‘1’ o el ‘2’.

Todo este ‘teatro’ del doble ciego se hace para evitar que (de manera consciente o inconsciente) el estudiante que está administrando la prueba pueda influir en los resultados. Digamos si el estudiante sonríe o guiña el ojo cuando ofrece la Coca, puede ser que esto haga una sugestión en el participante del experimento para preferir esa bebida. La técnica del doble ciego ayuda a evitar estos problemas en los experimentos científicos y a que podamos tener más confianza en sus resultados.

Y bueno, ¿cuales fueron los resultados? 50-50. Los participantes preferían igual una de las bebidas que la otra, y no había ninguna correlación entre la bebida que escogían y la que, según ellos mismos habían indicado antes de realizar el experimento, era la bebida de su preferencia. La gente no puede distinguir entre la Coca y la Pepsi. A algunos les parecerá imposible de creer, a otros más escépticos el resultado les parecerá incluso esperado y no muy interesante.

Pero la historia no se termina ahí. Los investigadores realizaron también otro experimento donde a los participantes se les ofrecen dos vasos, uno etiquetado claramente con el logotipo de Coca-Cola y otro sin etiqueta. Resulta que, en un 85% de los casos los participantes mostraron preferencia por el líquido en el vaso con el logotipo. Los participantes no lo sabían pero, en realidad, ambos ambos vasos tenían exactamente el mismo líquido: Coca-Cola.

Y la cosa se pone aún más interesante, cuando repitieron el mismo experimento utilizando Pepsi (y un vaso con el logotipo de Pepsi) el efecto desaparece y los participantes vuelven a elegir cualquiera de los dos vasos con la misma probabilidad.

Pero esperen, todavía hay más—¿todavía más?—al final los investigadores pusieron también a los participantes en un scanner de resonancia magnética para mirar la reacción de su cerebro mientras beben los refrescos o miran pantallas con los logotipos. Cuando a una persona se le muestra el logotipo de la Coca-Cola, las señales en el cerebro comienzan inmediatamente a flashear como arbolito de navidad. Ni el tomar las bebidas, ni observar el logotipo de la Pepsi tienen un efecto tan intenso.

Conclusión: Si la Coca sabe tan rica, es consecuencia de la promoción y la campaña de marketing tan exitosa de la Coca-Cola.

Montague, R, et al. Neural Correlates of Behavioral Preference for Culturally Familiar Drinks. Neuron 44: 379–87.



Ya para terminar, y como un pequeño apéndice, les comento que en este libro viene también explicado el experimento Would you go to bed with me? del que les platiqué hace unos meses. Y se aclaran algunas de las dudas que teníamos cuando lo publiqué yo aquí en el blog.

Además de “¿Vendrías a la cama conmigo esta noche?”, donde ninguna mujer contestó que sí y 75% de los hombres estaban contentos en aceptar; se preguntó también “¿Vendrías a mi apartamento conmigo esta noche?”, donde 9% de las mujeres aceptaron y 69% de los varones; así como “¿Saldrías conmigo esta noche?” donde ambos hombres y mujeres contestaron afirmativamente un 50% de las veces. Como era de esperarse la forma de preguntar afecta en mucho la respuesta (¡y ojo que la aceptación de los hombres va decreciendo y no incrementando!)

Otro punto que discutíamos entonces era que el estudio original fue en 1978 y nos preguntábamos si hoy los resultados serían muy diferentes. Resulta que el experimento se repitió en 1982 y 1990 obteniendo esencialmente los mismos resultados.

La explicación del porqué, según los científicos, viene de un legado sociobiológico. Las mujeres evolucionaron para ser más selectivas al escoger a sus parejas porque sólo pueden tener un número limitado de hijos en su vida; mientras que para los hombres, quienes pueden tener un número ilimitado de hijos, su mejor estrategia es estar siempre “listos y dispuestos”.